¿Discutir? Sí, pero sin hacer daño

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Un nuevo tema de discusión sobre los hombres: las discusiones y la convivencia. Las cinco de la tarde, un café y cuatro amigas. El tema de la tarde: A. disgustadísima porque ha tenido una bronca monumental con su chico, con el que se acaba de ir a vivir. A ver, es verdad que la convivencia es difícil y que al principio cuesta un poco adaptar costumbres, ritmos de vida… de dos personas que hasta el momento era independientes y hacían las cosas a su manera.

Por eso, cuando dos personas se van a vivir juntas es normal que al principio vayan surgiendo los roces y las peleas. A veces, hasta puedes llegar a pensar que ha sido un error dejar la comodidad y la independencia de tu apartamento. Pero con un poco de tiempo, las cosas se solucionan.

Una de mis amigas acude en auxilio de A. con un sabio consejo de su abuela (¡ay, las abuelas, esa fuente de sabiduría!): hay que hablar las cosas. Y yo me pongo a pensar y llego a una conclusión. Es verdad, hay que hablar. No vale de nada que te enfurezcas cuando aparezca su camiseta arrugada en el baño que tú acabas de dejar impecable, o que te devore la rabia cuando encuentres todos los pistachos esparcidos en la mesa del comedor.

Cuando esto pase, habla con él e intercambia opiniones. El problema no es discutir, sino cómo hacerlo. No pasa nada por tener diferentes puntos de vista y hablar sobre ellos intentando llegar a un acuerdo. Estas son las claves para discutir sin hacerse daño (ése es el punto básico en el que todas estamos de acuerdo: no hieras al otro):

  • Di las cosas con tranquilidad, por mucho que grites no te harán más caso.
  • No te centres solo en lo negativo, valora también las cosas positivas que hace tu chico.
  • No le insultes ni critiques otros aspectos que no tienen nada que ver con la discusión del momento.

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