Cómo afrontar una infidelidad

La confianza es difícil de obtener pero muy fácil de perder. Hacer frente a una infidelidad es una prueba de fuego para la pareja que, según las estadísticas no siempre termina en ruptura.

Las infidelidades se pueden o no perdonar

Cuando una persona descubre que la otra parte ha echado una cana al aire, la duda se apodera de la relación y llega el difícil momento de recapitular los hechos, hacer balance y conectar con los sentimientos más íntimos.

En ocasiones, la infidelidad refuerza los lazos de la unión. El desliz puede hacer que los dos miembros de la pareja reaccionen a tiempo, se den cuenta de que algo fallaba en su relación y de que, por encima de todo se sigue queriendo, y es que aunque parezca mentira, a veces, la traición propicia una mejora de la comunicación. En todos los casos se hace necesario plantear un nuevo modelo de relación y redefinir las reglas del juego para poder restablecer la confianza.

Por lo tanto ante una infidelidad si decides que vale la pena luchar por tu relación, intenta pasar página. Perdonar de corazón significa poner punto y final a los reproches y rencores, asumir el error y aceptar el arrepentimiento sincero de la pareja. Si así no fuera, no merece la pena perdonar.

Aunque la curiosidad te corroa por dentro, cuanto menos detalles conozcas mejor. Por lo tanto no agraves el dolor con preguntas innecesarias. Lo que sí importa es el motivo por el que tu pareja te fue infiel. Así podréis resolver vuestras diferencias y evitar que vuelva a suceder. Recomponer las piezas rotas no es fácil, pero un 16% de las parejas que han pasado por este vía crucis cree que su relación se ha visto fortalecida.

Por otro lado si eres incapaz de volver a confiar en tu pareja porque sientes que ha violado principios tan básicos como la lealtad o el respeto, separarse es la decisión más sensata. Ésta es la vía que escoge un tercio de las parejas que han vivido bajo su techo una infidelidad.

Las rupturas sentimentales son difíciles de gestionar, más aún cuando se cruzan terceras personas por el camino, puesto que a la pena y a la tristeza se le suma la rabia, el rencor, la perplejidad y sobre todo la decepción.

Si bien el 90% de las personas cree que las infidelidades son inaceptables, el miedo a la soledad o la dependencia emocional mantiene a muchas de ellas atadas a una relación que no funciona. Trata de ser honesta contigo misma y no renuncies a tu ideal de amor porque de ello depende tu felicidad.

Imagen | sergis blog

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