El amor, si duele, no es amor

Todo eso de sufrir por amor, como se defiende en muchas telenovelas y films, es un mito. Amar no debe doler, debe hacerte sentir más fuerte y más segura.

amor

El día de los enamorados ha pasado. Otro más. Otro más que muchos lo viven con una gran intensidad, otros lo usan como excusa para amar o demostrar amor solo ese día, y en muchos otros casos, simplemente se obvia por tratarse de una celebración comercial. Pero creo que sea como sea que lo hayas celebrado, si es que lo has celebrado, deberíamos pensar un poco en lo que es el amor. Y me parece un momento óptimo para hacerlo, cuando todo el mundo está hablando de ello, y cuando en muchos casos, confundimos términos al referirnos a éste.

Particularmente, sobre todo viendo las muchas estadísticas que nos cuentan que los jóvenes están admitiendo ciertos comportamientos de sus parejas que creíamos ya habíamos superado. Viendo que el machismo en la sociedad continúa en alza. Y sobre todo analizando los mensajes televisivos que vemos en muchos programas que tienen millones de espectadores, me pregunto hasta dónde vamos a llegar y hasta cuándo vamos a seguir vinculando amor con sufrimiento. La propia definición de amar no cabe con la de sufrir, a no ser que sea sufrir por ese amor que no pudo ser. Y entonces, ya no se sufriría por amor, sino por desamor.

Si alguien te quiere, te hará llorar

No podemos ser injustos a la hora de echarle toda la culpa de esto del amor y el sufrimiento a las novelas y a los nuevos programa de televisión en los que vemos cómo, generalmente mujeres, lloran desconsoladas por la última batallita que le ha hecho pasar su enamorado que luego vuelve arrepentido diciendo que la ama. Se perdonan y vuelven a ser felices. Hasta que pasa de nuevo y la situación se repite. Se trata de un ciclo que hemos asimilado como que es el verdadero amor. Y no hay nada de cierto en todo esto. ¿Acaso cuando un amigo nos traiciona, seguimos considerándolo como amigo? No. Las cosas cambian, y en el amor, debería aplicarse la misma regla. Incluso con mayor contundencia. Todos nos equivocamos y podemos, sin querer, hacer daño. Sin embargo, lo que no se puede permitir es que se haga daño por norma, y menos aún justificando que sea amor precisamente por eso.

El refranero popular hace suyo ese pensamiento sobre la definición del amor. En realidad, casi siempre aplica a la mujer. Que es la que debe soportar prácticamente de todo de su amado y sin rechistar en exceso, puesto que sino, puede que no esté amando lo suficientemente bien. Yo particularmente me pregunto ¿qué clase de amor es ése? ¿Cómo se pueden sentir las personas que aman así? Sobre sentimientos, todo lo que hay escrito es relativo, pero dudo mucho que lo que se puede sentir con una relación como ésta esté cerca de lo que el verdadero amor debería de ser.

Amar es algo incondicional. Amar es saber estar ahí en los malos momentos. Acompañar en una vida común. Responder cuando otros no lo hacen. Aceptar que hay cosas que no van a cambiar jamás, pero que son cosas muy leves frente a las que sí han cambiado. Pretender que la persona que siente todo eso, y la cual debería procurar nuestra felicidad, o al menos, no ser un obstáculo para que la consigamos se convierta en un peso, en algo que nos hace daño y que eso esté bien es de locos. A mi particularmente me parece que el amor debería hacernos la vida más fácil, más llevadera. Ya hay muchas cosas de las que preocuparse como para también hacerlo del amor como algo negativo. Sinceramente, no creo en amores que hagan llorar, ni tampoco que hagan sufrir como razón de ser.

Eso no significa que piense que el amor es un cuento de hadas. Hay caídas, hay baches y hay muchas cosas que entorpecerán la relación. Pero desde luego, no puede ser el otro, frente a frente y porque sí el que se empeñe en hacernos sufrir por el mero hecho de amarnos. Hay mucha diferencia entre sufrir por desamor, o sufrir porque no se comparte el mismo punto de vista sobre algo, que sufrir porque sea algo lógico en una relación. Quizás bastaría con querernos mucho más a nosotras mismas. Quizás bastaría con aceptar que sola se está muy bien, y que se está mucho mejor de alguien que se empeña en ser una piedra en el tejado. Pero a veces, todos esos miedos hacen que quedemos atrapadas en historias de amor que poco tienen que ver con el amor. Y si además las vemos en los medios, acabamos creyéndonos que son de lo más normal del mundo.

Imagen: Camdiluv

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