El origen de los besos

La versión romántica del beso tiene sus orígenes en la alimentación materna. También en las hormonas y feromonas que se desprende y que permiten determinar la compatibilidad en una pareja.

En artículos anteriores conocimos datos muy interesantes sobre los besos. Por ejemplo, que eran beneficiosos para la salud y que incluso ayudaban a quemar calorías. También descubrimos que la importancia de este acto en cada cultura es diferente, y que incluso algunas (como la esquimal) lo sustituyen por otros gestos afectuosos. En el citado caso, el roce entre narices.

Ahora bien, ¿no os habéis preguntado nunca de dónde vienen los besos? Me refiero a si son realmente algo instintivo, o una convención social que se adoptó hace siglos y que acabó convirtiendo el beso en la mayor y fundamental muestra de cariño. Puede que sin el poder del cine, o de la televisión, o de la literatura y el arte en tiempos más antiguos, nunca llegaran a ser tan importantes. ¿O quizás sí?

Hay una sensación de gran bienestar tras un beso, más aún si nos centramos en el beso en la boca. Ese beso intenso, típico en parejas o entre personas que se sienten sexualmente atraídas la una por la otra. Expertos de todo el mundo han estudiado cuál podría ser el origen de este acto, y han determinado que es biológico.

Según parece, el beso romántico podría estar relacionado con algo que hemos visto ver miles de veces a los pájaros. Se trata de regurgitar la comida para pasársela a través de la boca a una cría aún incapaz de alimentarse por si sola. Especies más primitivas de primates, la base de la raza humana, habrían utilizado esta práctica para alimentar a sus hijos.

Suena bastante repulsivo, pero en realidad tiene sus puntos positivos. La saliva de la madre, además de anticuerpos beneficiosos para su pequeño, contiene aportaciones extras de zinc, hierro y carbohidratos.

Aunque, claro está, cuando dos personas comparten un beso apasionado no están precisamente pensando en pasarse la comida. Según aportaciones expertas, el beso sirve al ser humano para analizar la compatibilidad de una posible pareja.

Las feromonas y hormonas que se comparten en el beso ayudan a ambos individuos a determinar si la otra persona es la adecuada. En definitiva, convierten el beso en un comportamiento animal, que en realidad es lo que somos todos nosotros.

Si lo pensamos bien tiene mucho sentido. Seguro que alguna vez os habéis sentido atraídas por una persona y, tras besarla, algo en vuestro interior os ha dicho que erais incompatibles. Y no, no nos referimos solo a las habilidades que pudiera tener con la lengua.

Con todo ello, resulta interesante que el origen del beso pueda ser algo tan natural e instintivo como el mismo sexo. Y hablando de sexo, otro dato interesante para acabar el artículo. Según un estudio de la Universidad de Albany (Nueva York) realizado entre universitarios, a ellos les importa mucho menos que a ellas el tener relaciones íntimas con una persona a la que ni siquiera han besado. ¿Será una cuestión de objetivos? Lo dejamos a vuestro criterio.

Foto: Ahmed Sinan.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...