Saber si tras la primera cita merece la pena seguir

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Creo que todas sabemos que la vida no es tan de rosa como vemos en las películas y es todo más distinto por muy románticas que seamos y por mucho que tengamos en mente ese hombre ideal que nos vendrá a buscar en un caballo blanco.

Hoy en día somos más prácticas, más exigentes y no vivimos en un cuento de hadas. Sabemos lo que queremos y por supuesto en una primera cita ya podemos ver sí ese chico nos conviene o simplemente y amablemente declinamos una segunda cita antes de que sea demasiado tarde.

Mayormente el primer encuentro es puramente formal y no tiene que ser nada más, pero nos sirve para ver qué nos dice nuestra intuición. No es que exista un manual de uso de ‘cómo hablar, comportarse y saber si es el chico de nuestros sueños’. Pero sí hay unas pautas o reglas que no cambian con los años y por supuesto un manual de seducción.

Cómo se comporta, sus gustos saber si está fingiendo por agrandar o simplemente es una cara bonita con unos modales perfectos pero que no tiene nada en común con nosotras.  Por ello hay unos puntos clave y esenciales que pueden marcar el principio de algo o el final de nada.

De tacaños anda el juego. Está claro que hoy en día la galantería no es como antaño, y tampoco es necesario llevarte a un restaurante fuera de sus posibilidades para quedar bien. Y a la hora de pagar si él te ha invitado es quien se tiene que ofrecer a pagar, evidentemente puedes ofrecerte a pagar a medias, si el lo acepta sin más. No es buena señal.

Si se pasa toda la velada hablando de su ex, lo poco agrada y lo mucho desagrada, si es para hablar bien de ella tú no estás de paño de lágrimas y es síntoma que sigue coladito por ella, si es para ponerla a ‘caldo’ es el típico hombre que habla mal de ‘todas’ las mujeres.

En los pequeños detalles está lo más importante. Si te invita a cenar y está coqueteando con la camarera o el comensal que tiene al lado y es en la primera cita, te puedes imaginar o bien que no le llamas la atención lo suficiente o simplemente es un seductor nato que le tira más unas faldas que tu presencia.

No es recomendable que ni él ni tú os paséis toda la velada cogiendo llamadas del móvil de los colegas, a parte de una falta de respeto, se demuestra el poco interés que se tiene en la cita, o simplemente es vive en sus mundos de ‘yuppy’ y siempre será así. Por lo tanto no merece la pena una segunda cita.

Imagen | Sexualidadpositiva

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