Sí, nosotras también eyaculamos

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Y es que no van a ser sólo ellos, nosotras también tenemos derecho… a eyacular. Pues sí, a eyacular, o «squirting», término por el que también se conoce. Pese a que siempre se considera al hombre como el eyaculador por antonomasia, las mujeres también lo hacen. La eyaculación femenina existe, algo que muchos confunden con la lubricación o secreción vaginal o creen que sólo se ve a ciertas horas en la televisión.

Algunos expertos consideran que la mayoría de las mujeres eyaculan cuando tienen un orgasmo. De hecho, en un trabajo de la Universidad Estatal de Florida, en Estados Unidos, por ejemplo, el 82% de ellas dijo haber experimentado una liberación de líquido en el momento del clímax. Sin embargo, la mayoría de profesionales coinciden al afirmar que este fenómeno sólo ocurre a un porcentaje pequeño de mujeres.

Éste es un proceso fisiológico que le ocurre a pocas féminas y que depende del desarrollo de la glándula situada entre la vagina y la uretra, la glándula parauretral o también conocida como glándula de Skene. Estas son, restos embrionarios de lo que sería la próstata femenina, o lo que se ha descrito como Punto G, y depende de los andrógenos que las féminas desarrollan durante la época fetal. Digamos que, durante el orgasmo, se exprimen dichas glándulas por la contracción de la vagina y sale un chorro por la uretra -se pueden llegar a expulsar cientos de mililitros-.

No hay que confundirlo con el flujo habitual producido por secreciones (de la glándula de Bartolino, de la vagina, etc.), ni con la lubricación. Ésta es líquido plasmático que se filtra por las paredes vaginales desde los vasos sanguíneos, y se segrega durante la excitación, no en el mismo momento del orgasmo. Lejos de asemejarse en apariencia al semen masculino, el de la mujer es transparente e inodoro. Y, aunque contiene residuos de urea y creatina, no es orina, sino que está formado por glucosa, fructosa y fosfatasa ácida prostática.

El mayor inconveniente para estas mujeres es, sin duda, la vergüenza que pueden pasar en la cama si le dan a su pareja la sorpresa y la reacción no es la que esperan. De hecho, muchas mujeres han ido a consulta mujeres que han comentado tanto una profusa lubricación durante la excitación, como durante el orgasmo.

Imagen | Merry Weather Din

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