La crisis lleva a los padres a retomar hábitos saludables para sus hijos

Algunos de los hábitos causados por la crisis para gastar menos son retomar los bocadillos de pan de barra y las típicas galletas María de toda la vida, también se evita el aceite de oliva y se compra más leche normal, en lugar de enriquecida.

La crisis lleva a los padres a retomar la merienda sana

Dicen que no hay mal que por bien no venga y con esto de la crisis, de la cual nos estamos acostumbrando mucho a hablar casi cada día, se retoman hábitos saludables. Esos hábitos pasan por evitar la bollería industrial  o bien productos empaquetados que llevan conservantes para evitar que se estropeen. Un ejemplo es el pan de molde, que se está sustituyendo por el pan de barra o los muchos caprichos infantiles decorados con los personajes favoritos de los niños y que, por cierto, son tan caros. Así pues, este tipo de alimento se está sustituyendo por el típico bocadillo de pan de barra o las galletas de toda la vida.

De esta forma, la merienda de muchos niños españoles está siendo de nuevo el típico bocadillo de barra de pan y embutido o Nocilla y los desayunos están acompañados por las galletas María de siempre, de las que por cierto, en casa seguimos tomando en los desayunos desde hace bastante tiempo. Por otro lado, también parece que las rebanadas de pan tostado o natural con mantequilla o pan y aceite vuelven a muchos desayunos de los hogares españoles. Todos estos nuevos hábitos que se recuperan de la niñez de mucho padres de hoy en día está suponiendo récord de ventas para productos que se tenían casi olvidados.

Todo ello nos viene de un estudio titulado: ‘El comportamiento de los mercados de Gran Consumo en España‘ llevado a cabo por la empresa consultora Nielsen, donde se confirma la vuelta a los hábitos olvidados y que suponen, por ejemplo en galletas, un crecimiento de ventas de un 4,8% respecto a los yogures y los cereales, que por cierto son más caros. En el caso de la leche normal, también se incrementa su consumo porque la enriquecida sale unos 30 céntimos más cara, así cómo el descenso del consumo de yogures que son mucho más caros que la leche.

Sin embargo, en el caso de los productos frescos no hay mucha diferencia, ya que de media, cada familia invierte 60 euros para alimentación, 40 de los cuales van a productos envasados, mientras que 20 son para productos frescos. Otro de los productos que se han visto beneficiados por la crisis es el aceite de girasol, debido a que el aceite de oliva es mucho más caro, por ello se han incrementado sus ventas. Por otro lado, según este mismo estudio, se recuperan cenas y comidas donde reinan las pastas y los arroces, cuyo precio es más económico que los vegetales o los productos en conservas.

Es evidente que la crisis afecta a nuestros bolsillos, pero también afecta a nuestro propio comportamiento, ya que nos hemos tenido que amoldar a esta situación que está durando más de lo que nos imaginábamos. Por ello miramos mucho lo que compramos, nos lo pensamos dos veces y estudiamos con detenimiento los productos que hay que comprar. Por otro lado, me he dado cuenta de que se tira menos comida y se aprovechan mejor todos los recursos que tenemos a mano para evitar gastar más de lo necesario. ¿De qué manera os ha afectado al crisis a la  hora de hacer la compra? ¿Miráis todos los precios e intentáis ahorrar a la hora de comprar? ¿Habéis cambiado vuestros hábitos? ¿Compráis más en pequeñas tiendas de barrio que en grandes supermercados para no comparar tanto? 

Fuente | abc.es

Foto | jlastras

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