5 cosas que te hacen engordar con tu desayuno

Algunos de los hábitos que tienes por la mañana, y también ciertos alimentos que incorporas en tu desayuno son los responsables de tu aumento de peso. ¿Quieres conocerlos?

desayunos

Muchos dicen que el desayuno es la comida más importante del día, y otros observan que los desayunos pueden convertirse en un enemigo de las dietas porque engordan ¿Quién tiene la razón? La realidad es que desayunar de forma completa es una buena manera de empezar la mañana con energía, pero también es cierto que los hábitos de cada cual deben adaptarse a sus circunstancias y que no hay reglas que se puedan aplicar a todo el mundo por igual. Por ejemplo, si tu jornada laboral no empieza hasta las 3 de la tarde, sería ilógico que tomases un desayuno muy fuerte y una comida más bien ligera si sabes que necesitas más nutrientes más allá de la primera mitad del día.

En este caso, nos disponemos a eliminar algunos de los mitos más comunes sobre el desayuno. No siempre lo mejor es pegarse uno de esos al estilo europeo en el que pareciese que no vas a poder comer en todo el día, ni tampoco la mejor idea es olvidarse de desayunar. Como ocurre en casi todo lo que tiene que ver con la alimentación y la salud, el equilibrio del punto medio suele ser la clave para lograr los mejores resultados. De todas maneras, en los siguientes puntos podrás evaluar si realmente tu desayuno cumple con los criterios de saludable y adecuado, al tiempo que descartas el hecho de que tu dieta no funciona por culpa de éste.

Cuando el desayuno se omite

Te faltará energía para poder enfrentar el día y eso traerá consecuencias. Las más evidentes serán los picoteos que se producirán durante la mañana y que, generalmente, incluirán alimentos mucho menos saludables y poco caseros. Eso implica que aumentarán de manera drástica las calorías y no necesariamente el contenido nutricional completo que tu cuerpo necesita. No es saludable no desayunar y no se aconseja que sigas este consejo que tan de moda estuvo hace unos años.

Cuando el desayuno es escaso

Pasa un poco lo que ocurre en el ejemplo anterior. De hecho, los expertos recomiendan que el desayuno sea al menos el 25% de toda la ingesta calórica que necesitamos diariamente. Si generalmente se calcula en unas 2000 calorías, hablaríamos de unas 500 calorías. En caso de estar a dieta, se puede reducir a unas 350 calorías. Todo lo que se quede por debajo de esta cifra se considera escaso y, si tus jornadas son habituales y trabajas desde bien temprano por la mañana es posible que este hábito esté provocando que la dieta no funcione.

Cuando el desayuno no incluye verduras

Las verduras y las frutas -sobre todo si están frescas- son una buena manera de obtener energía para empezar el día. Las vitaminas y minerales que contienen te harán sentir fuerte y preparada para enfrentarte a los retos que te quedan durante la jornada. Si no tienes demasiado tiempo, puedes hacer preparaciones congeladas o batidos el día anterior para tenerlo listo en unos pocos minutos.

Cuando abusas de los hidratos de carbono

En algún momento de la historia se nos hizo creer que lo más correcto en el desayuno era apostar por los hidratos de carbono. Sin embargo, un desayuno sin las proteínas necesarias es un desayuno que enseguida nos vuelve a dar hambre. Asegúrate de que en tu desayuno hay mucho más que cereales, galletas o pan, e incluye proteínas como los huevos, la carne o el embutido o incluso, los quesos. Si no lo haces, picotear va a ser una tentación difícil y es probable que peligre tu dieta.

Cuando el desayuno es a base de productos preparados

La bollería industrial no es recomendable en una dieta saludable. Las grasas que contiene, así como el tipo y cantidad de azúcares que generalmente se utilizan en su preparación no son nada saludables y suponen calorías poco aprovechables para el organismo. Es preferible elegir dulces caseros o preparaciones hechas en casa en base a otro tipo de alimentos que te aseguren que realmente van a poder ser aprovechados por tu metabolismo.

Como ves, apostar por el desayuno más adecuado es una cuestión realmente sencilla. Se trata solamente de cambiar algunos de los hábitos que, en muchos casos, se consideran erróneamente correctos. Aunque antes de cerrar, me gustaría recalcar el consejo general que aplica para aquellas que están a dieta y quieren una alimentación saludable: menos calorías es más resultados, pero siempre partiendo de un equilibrio adecuado que incluya toda la base de nutrientes que necesitas. Los extremos, en este caso, pueden poner en riesgo tu salud.

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