Cómo tomar el sol y no fracasar en el intento

Darse baños de sol es cómo comer pan: puede ser algo totalmente beneficioso por sus propiedades curativas o digestivas, pero tiene mala fama por culpa de sus abusos. En realidad, ingerir hidratos de carbono es necesario, y qué mejor manera de hacerlo que comiendo un buen bocadillo para merendar en vez de saciar el hambre con bollería industrial. Lo que no es tan bueno es comer pan a todas horas y como acompañamiento de todas las comidas. Porque a pesar de ser una especie de tradición mediterránea, se trata de una práctica perjudicial para la salud. Pues bien, con lo de tomar el sol pasa lo mismo. En realidad, la luz del sol estimula las defensas, mejora el ánimo y alivia el dolor, pero hay que tener en cuenta algunos trucos para beneficiarse de todas sus propiedades y evitar los riesgos que todos conocemos: quemaduras, manchas en la dermis y sobre todo, el peligro a desarrollar un cáncer de piel por culpa de una exposición excesivamente prolongada al sol, e incluso, si no utilizamos unas gafas de sol adecuadas, puede provocarnos problemas en la visión.

De esta forma, el gran secreto para beneficiarse de todas las propiedades del sol y lograr un buen bronceado es la paciencia. La clave radica en el aumento progresivo de la exposición solar. Así, la aplicación debe hacerse de forma progresiva en sesiones más largas cada día para dar tiempo a que el organismo se adapte, atendiendo siempre a la respuesta individual. En este sentido, hay que tener en cuenta que existen diferentes fototipos de personas que indican cuál es la reacción de su piel a la radiación solar. Así, en función del nivel de tolerancia al sol de cada uno, la planificación de los baños deberá ser distinta. De esta forma, por ejemplo, una persona de fototipo 1, que se quema muy fácilmente y nunca se broncea (piel muy blanca, cabello rubio o pelirrojo y pecas todo el año) no debería permanecer al sol más de diez minutos sin protección. En cambio, el límite de una persona de fenotipo IV (piel siempre morena, cabellos y ojos oscuros) sería de 45 minutos, ya que es raro que se queme y siempre se broncea.

Teniendo en cuenta todo ello, es interesante comentar la existencia del Progama de Rollier, un experto sobre la materia que diseñó un programa de exposición al sol pensado para lograr un buen bronceado a partir del aumento progresivo de la exposicón solar. Cómo podéis ver en el cuadro de abajo, su técnica se basa en comenzar a tomar el sol partiendo de los pies y ir ampliando el área expuesta hasta alcanzar la totalidad del cuerpo. Durante el primer día, nos limitaremos a tomar sólo 5 minutos de sol en los pies y tobillos, y después de pasar por las rodillas, las piernas y el abdomen, en el quinto día alcanzaremos el tórax. La exposición máxima serán 40 minutos en el octavo día, de los cuales sólo 20 se dedicarán al tórax. Cabe tener en cuenta, que la cabeza debe protegerse siempre del sol con un sombrero o gorra.

Foto: Ed Yourdon en Flickr

Tabla gráfica: Qdiario

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