Cuidado con las bajas temperaturas

Llega el otoño y con él, los resfriados, la sequedad en la piel y el dolor en las articulaciones, por lo tanto hay que plantarle cara a las bajas temperaturas para evitar los resfriados.

Las bajas temperaturas nos afecta al rostro y el organismo

Pasamos el verano, llevamos unas semanas con la rutina y atrás está el descanso así como la vida más activa al aire libre. Llega el otoño, con la rutina, con horarios, trabajo, colegios y temperaturas más bajas.

Existen muchas razones por las que diferentes tipos de enfermedades pueden aparecer con más frecuencia en esta época del año, como por ejemplo, el cambio climático, la disminución de las temperaturas y la modificación de los hábitos de vida.

Aunque son muchas las patologías que pueden verse influidas por las estaciones y la climatología, las infecciones más aguas de las vías respiratorias, las enfermedades de la piel, el dolor en las articulaciones, las especiales circunstancias que afectan a los niños y las que alteran la estabilidad emocional.

En esta época es habitual tener la piel seca. Al estar en contacto con el exterior, la piel puede verse afectada por los cambios de temperatura. Es por esto que en otoño las enfermedades de la piel se agravan. La dermatitis atópica es el ejemplo más frecuente de dermatitis influida por el ambiente, la temperatura y la humedad. Esta patología mejora con el clima cálido y húmedo, y empeora con el frío y la sequedad. El picor, la sequedad y el eccema mejoran con la hidratación de la piel y el uso de ungüentos y humectantes.

También hay que cuidar las articulaciones. Existe una relación entre las enfermedades reumáticas y los cambios climáticos. La artritis y la artrosis pueden manifestarse por el aumento de la humedad y la disminución de la temperatura. Igualmente, la modificación de los hábitos de vida puede afectar al aumento de los síntomas.

Y por supuesto nos puede afecta al ánimo. El trastorno afectivo emocional es una enfermedad típica del invierno en personas que viven en lugares con aislamiento y bajas temperaturas. En aquellas más acostumbradas al sol, el otoño puede desencadenar síntomas muy similares. Los signos, que aparecen de forma lenta y progresiva son: pérdida de interés por la vida exterior, de energía y de capacidad para concentrarse, aislamiento social, irritabilidad, tristeza, melancolía y desesperanza.

Imagen | soclega

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