Curarse con estigmas de maíz

Las barbas de maíz son los filamentos que se esconden bajo la perifolla de la mazorca y recubren los granos de este cereal y son un remedio especialmente valioso en el tratamiento de diversas afecciones.

La infusión de estigmas de maíz aumenta ligeramente la producción de bilis, el jugo que fabrica el hígado y que se encarga de digerir las grasas. También se usa con buenos resultados en el tratamiento de la ictericia, síntoma de algún falto en el funcionamiento del hígado y de las piedras en la vesícula.

También es muy recomendable para la tensión alta. Al aumentar la diuresis, los preparados a base de estigmas de maíz bajan ligeramente la tensión sanguínea. Así como para los cálculos renales combinados a partes iguales con roble y gayuba, ayuda a prevenir la formación de cálculos renales al tiempo que favorece la expulsión de la arenilla acumulada, al calmar y relajar las vías urinarias.

Por otro lado, gracias a su contenido en alantoína, un compuesto que facilita la regeneración de la piel, y a su acción coagulante, aplicando la decocción de estigmas de maíz sobre una herida acelera su cicatrización.

Es un remedio infalible que junto con buchú y malvavisco combate la cistitis es decir las infecciones de orina. Mézclala en igual proporción con buchú, un excelente antiséptico urinario, y con malvavisco, de efecto calmante. Añade tres cucharadas de este cóctel herbal a 750 ml de agua hirviendo y deja que repose 3-4 minutos. Divide en cuatro dosis y bebe a lo largo del día.

También tiene otros usos para la belleza. El cocimiento de barbas de maíz en un litro de agua durante dos horas que tienes que beber a lo largo del día, es uno de los remedios más útiles frente al exceso de volumen. Similar efecto tiene las cápsulas de maíz, vara de oro, grama y abedul y el extracto líquido de maíz y cola de caballo.

Imagen | PCB75

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