No es cuestión de pasar hambre es cuestión de adaptar los horarios

No es cuestión de pasar hambre es cuestión de adaptar los horarios. No sólo importa lo que comemos y en qué cantidad, sino cuánto. Y siempre teniendo en cuenta que no a todas las horas se queman las mismas calorías.

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El organismo es tan inteligente que está diseñado para gastar más energías durante las horas de sol, que son las horas cuando nos mantenemos más activas, y almacenar los excesos cuando cae la noche. Por lo tanto, el pan, fruta, arroz, pasta se queman más rápido cuando se consumen en la primera mitad del día que cuando se ingieren en la segunda mitad. Por lo tanto para deshacerse de los kilos, conviene ingerir el 60% del total de las calorías en primera mitad del día, y el resto repartidas entre la tarde-noche evitando los alimentos ricos en hidratos.

Por la noche que son las últimas horas del día, la glándula tiroides, el motor que determina la velocidad a la que se quema un alto porcentaje de las calorías que consumimos, bajo su actividad y, por si no bastara, aumenta la capacidad del tejido adiposo para almacenar la grasa, sobre todo por la noche segrega una hormona que reduce el apetito. Por lo tanto, la solución es ser consciente de que, por la noche, los excesos pesan más, mejor cenas igual de atractivas y nutritivas pero más ligeras.


La mejor dieta o hábitos entonces para que el organismo esté cronometrado con el metabolismo es sencillamente acogernos a lo que dice el famoso refrán ‘desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo’. Siguiendo estas pautas se puede lograr perder hasta 3 kg en un mes sin necesidad de pasar hambre ni hacer grandes esfuerzos.

Suele pasar que por las mañanas no nos apetezca comer como un rey, pues lo ideal es intercambiar el desayuno con el tentempié de media mañana, pero nunca te lo saltes. Es decir puede desayunar un café o infusión con una pieza de fruta y a media mañana tomarte lo que sería el desayuno, copos de avena, un quesito o una loncha de jamón o pavo con una rebanada de pan de molde.

Durante la comida, el primer plato puede ser a base de cereales y un segundo plato de carne, pescado o huevos todo ello acompañado por una guarnición ligera. La comida es el momento ideal del día para introducir una pequeña ración de pan, patatas al vapor, legumbres, pasta o arroz. Todo ello en su justa medida en proteínas y grasas buenas. Así se mantienen los niveles de glucosa más estables. Y en la cena para disminuir la carga glucémica evita todas las féculas en la última comida del día.

Imagen | bocadorada

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