¿Por qué huele mal el sudor?

Aunque no nos lo parezca, el sudor no huele mal. Sin embargo, algunos de sus componentes, en contacto con bacterias que tenemos en la piel hacen que se produzca su reacción.

desodorante

El sudor es uno de esos temas que nos preocupan bastante. De ahí que la elección de un desodorante sea casi siempre una de las más importantes que tomamos y que incluso seguimos probando por cambiar para ver el resultado de otro, o simplemente por ver si hay algo en el mercado que funcione mejor. Sin embargo, hoy en Centro Mujer queremos hablarte del origen del problema; es decir, de cómo y por qué huele mal el sudor. Como ocurre en muchos otros casos de reacciones que se producen en nuestro cuerpo, hay un montón de teorías y falsos mitos sobre ello con lo que creo que es bastante relevante lo que te contamos a continuación.

El sudor y el mal olor

Aunque relacionamos en todos los sentidos sudar con desprender mal olor, la ecuación no resulta tan exacta. De hecho, la mayoría de glándulas sudorípadas de nueestro cuerpo se concentran en dos lugares; en los pies y en las manos. Y prácticamente en ninguno de estos dos casos se produce el mal olor. Por lo tanto, si esto es así, podríamos decir que el sudor en sí mismo no provoca esta reacción. Aunque habrá entonces que descubrir a qué se debe, porque sabemos que en ocasiones cuando sudamos mucho, olemos mal.

El sudor que se genera en las palmas de las manos y de los pies es llamado entre la comunidad científica sudor ecrino. Como hemos dicho antes es el que producimos en mayores cantidades y se basa fundamentalmente en agua. De hecho, es un mecanismo de nuestro cuerpo para enfriarnos de forma natural cuando tenemos calor. Pero hay otro tipo de sudor, y es ése el que debería preocuparnos porque es el responsable del mal olor corporal que combatimos con desodorantes y perfumes varios. Hablamos del sudor apocrino.

El sudor apocrino

Las glándulas apocrinas que también producen sudor, pero en menor medida que las ecrinas son las que deben preocuparnos cuando se habla del mal olor provocado por la sudoración. Éstas se concentran sobre todo en las axilas, en la pelvis y en el pecho. El sudor que expulsan al exterior estas glándulas es en realidad el mismo que el de las anteriores, pero se mezcla en su interior con amoniaco y ácidos grasos, ambos elementos responsables de este hedor que siempre procuramos tener controlado con desodorantes y una higiene adecuada.

Aunque en los párrafos anteriores hemos explicado por qué el sudor no es la causa del mal olor, sino más bien un tipo de glándulas que expulsan ese sudor y que son las minoritarias en nuestro cuerpo, no queda claro por qué hay gente que tiene un fuerte olor corporal y otra que no. Y eso es precisamente lo que vamos a intentar descifrar a continuación, ya que son muchas las variables que influyen en el hecho de que haya un mal olor en el sudor corporal aparte de que sea expulsado por esas glándulas.

  1. La alimentación: los alimentos que forman parte de nuestra dieta son claves a la hora de conseguir reducir el olor corporal. Aunque como verás a continuación hay muchos otros factores en juego, las comidas picantes y con muchas especies suelen ser las causantes de un olor corporal excesivamente fuertes y que las reacciones con las glándulas ecrinas sean mucho más fuertes de lo que deberían serlo.
  2. La genética: la genética es algo que influye de manera muy importante en casi todo. Sin embargo, en el caso del sudor es una variable clave. Si nuestros padres tienen tendencia a sudar mucho, es muy probable que la heredemos. Y si el olor corporal familiar tiende a ser muy fuerte, también hay una gran cantidad de posibilidades de que terminemos teniendo el mismo problema. Aunque todo esto no quiere decir que sea nada malo. Es como ser rubio o moreno, aunque aquí lo que hay que hacer es buscar un desodorante o un producto que nos ayude a solucionarlo de forma fácil.
  3. El exceso de nerviosismo y estrés: aunque el sudor sea una reacción automática a un excesivo recalentamiento de nuestro cuerpo, hay más causas por las que podemos sudar. De hecho, las situaciones que nos provocan ansia, así como aquellas que nos ponen nerviosos suelen ser algunos de los más claros ejemplos de que no solamente sudamos cuando lo necesitamos. Y precisamente las personas que tienen problemas de olor corporal son las que más atención deben prestar a esto, para intentar evitar dichas situaciones, o en el mejor de los casos, saber cómo afrontarlas sin que les produzcan demasiados daños.

Imagen: Victor

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