Tanorexia, el bronceado convertido en obsesión

Las pieles bronceadas son comunes en terreno peninsular durante los meses de verano. Nos encontramos en un país de reputadas playas y clima excepcional, ideal para disfrutar del sol y  lograr ese tono dorado tan codiciado. Y es que se ha generalizado la idea de que el bronceado da un aspecto sexy y saludable, aún y no ser siempre así. Sea como sea, la mayoría lo buscamos en mayor o menor medida. Ni que sea porque surge solo cuando se visita una playa, algo muy habitual cuando se dispone de unos días de vacaciones y que simboliza tiempo libre y disfrute. El problema surge cuando la cosa va a más y se convierte en una obsesión. Algo mucho más común de lo que nos pensamos y que pocos consideran un problema.

La piel no es de plástico


Pero sí, la tanorexia existe y tiene nombre. Y aunque no se trata de una enfermedad médica, sí de un trastorno psicológico que suele ir acompañado de lesiones cutáneas y otras dolencias dermatológicas. Así lo explicaba Juan José Tamayo, especialista de Activa Psicología, en declaraciones reflejadas por un reciente artículo de Muy Interesante. En ellas añadía, además, que «la tanorexia se asocia con el trastorno depresivo mayor, la fobia social, el trastorno obsesivo-compulsivo o, en casos más severos, el trastorno delirante de tipo somático. En este último, el afectado muestra la convicción absoluta e incorregible de que tiene una tonalidad de piel muchísimo más clara de lo que es en realidad”. Todo ello hace que se considere una dismorfobia -falta de aceptación crónica de la imagen corporal o facial- comparable a la anorexia.

Aunque la tanorexia afecta por igual a hombres y mujeres, se considera que el perfil más común es el de mujeres de entre 17 y 35 años. Caroly Heckman, investigadora del Centro Oncológico Fox Chase de Philadelphia (Estados Unidos), acota algo más el cerco en declaraciones citadas por La Razón. «Quienes tienen más riesgo de caer en esta dependencia son las jóvenes de piel blanca y habituales usuarias de estas cabinas (de rayos UVA)«, explica. A pesar de todo ello, parece ser que en nuestro país somos mucho más conscientes de los peligros de la exposición al sol que en otros países europeos, donde los porcentajes de población que utiliza protección son menores. No obstante, los peligros de las exigencias estéticas existen, y ahora es época de tenerlos más en cuenta que nunca. ¡Que el retorno al pálido en septiembre no nos haga perder la cabeza!

Foto: [65/365] Sunbathing por pasukaru76 en Flickr.com.

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