Alimentos naturales que no son tan positivos como te han contado

Hemos visto muchas veces a los nutricionista decirse y desdecirse sobre asuntos de dietas. Y hoy prestamos atención a algunos alimentos naturales que no son tan positivos como te han contado.

pescado azul

La verdad es que si uno hace caso de todo lo que múltiples especialistas recomiendan según la hora del día, o el año en el que estemos puede acabar volviéndose prácticamente loco acerca de lo que un día es positivo para la salud, y al siguiente se convierte en el peor aliado de la misma. Por poner alguno de esos ejemplos que seguramente muchas de nuestras lectoras recordarán, me gustaría destacar el caso de las grasas del aceite de oliva o del jamón serrano que hasta hace no demasiado se consideraban poco positivas, y que sin embargo ahora son una verdadera maravilla. Algo similar, pero al revés, parece estar pasando con la leche, que pese a haber sido hasta ahora un alimento muy importante, ahora está empezando a adquirir una mala fama que no se merece.

Así como te hemos contado, hay teorías que no han podido ser demostradas y se basan en estudios inconclusos que hacen que la población se alarme innecesariamente acerca del consumo o no de cierto tipo de alimentos. Hoy en Centro Mujer hemos querido recopilar algunos de esos que pese a estar muy recomendados, podrían no ser tan buenos por el hecho de que contienen ciertos nutrientes que podrían afectar al funcionamiento de nuestro organismo. En todo caso, aunque aquí si hablamos de estudios llevados a cabo hasta el final, lo mejor es que siempre utilices la fórmula de una dieta variada y con estilo mediterráneo para asegurarte que tu alimentación es la correcta.

Algunos alimentos que debes reducir en tu dieta sin alarmas

  • Pescado azul de grandes dimensiones: el pescado es sano. Eso lo hemos oído mil veces. Y es mucho mejor que la carne. Sin embargo, como todo, en su justa medida. Aunque el pescado azul tiene los conocidos como ácidos omega 3 que son tan positivos para nuestra salud, el pescado de grandes dimensiones contiene también altas dosis de mercurio, y es por eso que aunque no hay que eliminarlo de la dieta, sí que se debe intentar un consumo moderado. O en todo caso sustituirlo por ejemplares azules más pequeños en los que la concentración es menor.
  • Stevia: aunque se vende como el edulcorante ideal, lo cierto es que la mayoría de los productos que llegan a nuestro mercado y se comercializan con dicho nombre apenas contienen esta planta. En la mayoría de estudios de mercado se certifica de hecho que en algunos casos en el bote que compramos no llega al 1%. Aunque la stevia sí que es positiva para nuestro organismo, comprar este tipo de productos nos sale caro y no nos permite conseguir los beneficios de ésta por su escasa proporción dentro del envase.
  • Azúcar procesado: el azúcar en sí mismo contiene un montón de nutrientes esenciales para nuestro cuerpo y no resulta tan perjudicial como de un tiempo para acá nos han hecho pensar. Sin embargo, sí que es cierto que cuando se procesa el azúcar, se quedan la mayoría de los nutrientes en medio de dicho proceso, y a nosotros solo nos llega lo que conocemos como sacarosa. Todo el resto de vitaminas, minerales e incluso proteínas que traía originalmente, se pierden. Y es precisamente por ello que se recomienda reducir su consumo, pero no eliminarlo del todo. A ser posible, se debería sustituir por el azúcar menos manufacturado.
  • Aceites vegetales: muchos aceites vegetales se clasifican dentro del grupo como los conocidos por el nombre de grasas saturadas. Pese a que éstas no son demasiado positivas, lo son más que las temidas grasas hidrogenadas de las que sí hay que huir con pavor. El problema de intentar reducir este tipo de aceites, y sustituirlos por otros que puedan ser más sanos como en el caso del recomendado aceite de oliva radica en que son muchos los productos que los ocultan bajo un ingredientes: grasas vegetales. De ese modo se evitan detallar que tipo de aceites utilizan. Lo mejor, es reducir el consumo de bollería industrial, que es en la que se encuentra en mayor medida este alimento.

Ninguno de los alimentos que hemos mencionado en los párrafos anteriores son negativos para la salud. Simplemente todas las bondades que hemos podido oír sobre ellos en los últimos años podrían estar desatando un consumo más allá del recomendado de estos, y en algunos casos estarían sustituyendo a ciertos elementos que deben estar presentes en nuestra dieta y que se ganan con su aparición un carácter de malvado que no tienen. Así que como hemos dicho al principio de nuestro artículo, sin alarmas, pero intentando que la dosis que consumimos de estos no se eleve más allá de lo que la lógica común y una dieta equilibrada nos deberían permitir.

Imagen: Javier Lastras

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