Amigovios, ¿amigos con derecho a roce?

Las relaciones de pareja han cambiado sus formas y esquemas a través del tiempo y esto hace que ahora se dimensionen un sin numro de relaciones que implican el poco involucramiento emocional y la satisfaccion sexual.

Las relaciones de pareja han sufrido diversas modificaciones. Hasta hace unos años, se  entendía que un noviazgo era un compromiso expreso donde se daba un primer  paso para consolidar una relación de matrimonio y establecer una familia cumpliendo con los objetivos sociales y culturales establecidos. Este tipo de relación se consideraba como un espacio de conocimiento, acercamiento y consolidación de la pareja en términos de construir una vida juntos, hoy sin embargo, debido a la globalización, la velocidad del día a día y los altos niveles de estrés que manejan las personas en su diario vivir, las relaciones  han cambiando, se han visto afectadas y se abren a una gama de posibilidades diferentes a los noviazgos formales,  y los compromisos matrimoniales,  permitiendo que las personas tengan contactos de diversos tipos, sin la necesidad de establecer un compromiso encaminado al matrimonio o a la procreación de una familia.

Términos como amigovios, amigos con derechos, amigantes,  pareja de free pass o «con cover» o  el termino  tinieblos, involucran estilos de relación que aunque tienen connotaciones de carácter sexual, ponen sobre el tapete un interjuego afectivo, donde se supone que no se establece un compromiso emocional y  donde las reglas de la relación buscan la satisfacción  sexual o solo el contacto físico con otra persona de manera mas o menos continua.

Muchas personas, sobre todo adolescentes, han migrado el comportamiento a buscar relaciones donde se establezca el intercambio de  favores sexuales de manera ocasional y sin que se genere un nivel de compromiso o  relación mas allá de ese momento,  se comparte el encuentro sexual, casi no se establece comunicación en otros términos y una vez culminada la relación cada uno sigue su vida hasta el momento que alguno desee nuevamente entrar en contacto.

Otra cara de este panorama, son  aquellos adultos que no han tenido éxito en sus relaciones o que por una u otra razón permanecen solos y encuentran en este tipo de relaciones la forma ideal de desfogar la ansiedad sexual, sin tener que poner en juego ni sus sentimientos, ni su estabilidad económica o laboral.  Establecen este tipo de relaciones con facilidad y se convierten no solo en algo excitante y llamativo, sino además en una forma válida de  relación que permite  ser pareja de alguna forma y cumplir un rol social, sin las complicaciones que culturalmente se definen en el proceso de establecer y consolidar una pareja.

Los amigos con derechos, o  “frees” se han consolidado como el estilo de relación mas común y mas ampliamente difundida, pueden tener o no sexo coital, sin embargo  se establecen niveles de relación donde se comparten espacios, se explora la sexualidad y el afecto es expresado hasta cierto punto, pues no puede sobrepasar el nivel de compromiso que una amistad común guarda.

Tienden a durar poco tiempo y suelen darse en periodos donde una o las dos personas están en rompimiento afectivo con la pareja oficial, o tienen problemas con su relación principal y buscan desahogo en su  amigo con derechos, y satisfacer aquellos vacíos que se generan en las relaciones donde hay un real compromiso.

Los derechos definidos en esta relación, involucran el poder hacer avances sexuales abiertos, sin que el otro se incomode, por ejemplo dar besos en la boca,  caricias y hasta llegar a relaciones sexuales.

Pero este tipo de relaciones también apuntan a otra serie de procesos,  que implican un nivel de manejo cultural donde las presiones por  establecer relaciones con el otro sexo, están a la orden del día y encuentran una forma de fácil manejo dentro de estas nuevas definiciones.

El tener un tinieblo, que no es otra cosa, sino poder contar con una persona a quien se busca solo para encuentros sexuales, sin necesidad de un contacto más profundo  o un conocimiento real de quién es o qué hace en su vida cotidiana, permite a  muchas mujeres desfogar sus necesidades sexuales, sin entrar en el escarnio público, dado que tradicionalmente los valores morales tienden a dificultar la expresión sexual abierta. Esta relación es generalmente oculta y  se busca darle un aire de misterio lo cual la hace más llamativa para quienes se ven involucrados en ella.

Otro punto que cabe destacar es la poca duración de la parejas actuales. Quienes establecen compromisos reales y aceptados socialmente, a los pocos años o meses se ven envueltos en una serie de cuestionamientos que los hacen dudar de la  decisión asumida y  la cambian de manera radical, lo cual hace pensar en la desechabilidad de las relaciones donde es preferible establecer unos limites muy claros, sin comprometer los niveles de afecto y seguir proyectándose de manera individual, buscando ratos de compañía que llenen los momentos de soledad.

Las relaciones tienden a  ser altamente superficiales, basadas en gran medida en lo material e inmediato,  se  caracterizan por un bajo nivel de exposición del ser y de la individualidad, se busca lo placentero y se evaden todas aquellas mal llamadas complicaciones que pueden existir en una relación formal.

Sin embargo este tipo de relaciones tiene consecuencias a largo plazo, en primera instancia,  el poco o ningún involucramiento afectivo, genera  procesos de soledad, inseguridad y vacío que con el tiempo sumen a las personas en procesos de depresión. También se encuentran  complicaciones adicionales dentro de las relaciones, cuando una de las personas  se enamora o busca llevar la relación a un nivel diferente al planteado inicialmente y esto genera rupturas en la armonía que han manejado o posteriores complicaciones si se establece una relación formal, encontrándose con niveles de reclamo, manejos de culpas o atribuciones diferentes al amor, donde se manifiestan grandes dosis de desconfianza por parte de uno o los dos miembros de la pareja, bajo la justificación de “si lo hiciste conmigo, ¿que me garantiza que no lo harás con nadie mas?

Además al cambiar el estatus de la relación,  las personas se encuentran con una realidad diferente a la experimentada, donde  es posible que sufran altos grados de decepción al conocer la vida  real y cotidiana de quien ha sido su compañero(a) sexual por un tiempo.

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