Beneficios de las fantasias sexuales

Las fantasias sexuales permiten poner en juego una serie de elementos que hacen que las personas puedan reflexionar sobre sus miedos, ideas y explorar los limites que les ha planteado la vida cotidiana. Implican la busqueda de nuevas alternativas de placer y sensualidad.

Dentro de la vida sexual de cualquier persona, uno de los elementos que mayor satisfacción puede brindar y generar altos niveles de placer esta relacionado con las fantasías e imágenes sexuales que cada individuo ha formado a través de su experiencia vital.

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Las fantasías sexuales son una representación de deseos no realizados o imaginaciones que las personas han desarrollado y que pueden ayudarlos a encontrar nuevas formas de placer y de exploración de la vida sexual. Al pensar en la fantasía y recrearla mentalmente se generan grados de excitación que de ser llevados a la practica pueden proporcionar a su autor altos niveles de satisfacción.

Es de anotar que los pensamientos que han sido categorizados como fantasías sexuales, tienen altas cargas de sensualidad y romanticismo, dejando en evidencia que las personas buscan crear ambientes estimulantes que les faciliten abordar situaciones que pueden tener una gran carga de tensión y a través de la fantasía se sienten relajados y fácilmente atrayentes para el otro sexo. También permiten lograr niveles de excitación, enfrentar situaciones difíciles, generar altos grados de motivación y encausar el ejercicio de la sexualidad hacia una serie de estímulos determinados.



Las fantasías sexuales pueden girar en torno a un sin numero de temas de acuerdo a cada persona, por lo cual muchas veces quien se atreve a manifestarlas puede ser juzgado en términos de su orientación sexual, capacidad de amar y si tiene una pareja estable de su capacidad de fidelidad y amor hacia esa persona. Sin embargo la fantasía es solo eso y puede o no ser llevada a la práctica dependiendo del manejo que cada individuo haga de la misma. En muchas ocasiones estas no se comparten y la persona que las experimenta tiende a vivirlas en solitario, lo que hace que le de una alta carga sensual y sexual a su imaginación sin que esto se materialice realmente en su vida cotidiana o en sus relaciones sexuales e intimas.

La mente humana tiene una gran capacidad creativa que le permite buscar equilibrio y explorar nuevas formas y alternativas de abordar las situaciones y esto en la vida diaria se da en innumerables situaciones, por ejemplo cuando alguien logra alterarnos lo suficiente y en nuestra imaginación fantaseamos con la posibilidad de hacerle daño o generar alguna situación donde dicha persona se arrepienta de sus acciones. El solo imaginarlo, puede relajarnos lo suficiente para cambiar la emoción y seguir con nuestras actividades normales.

Así las fantasías sexuales brindan niveles de beneficio en términos de ejercer la sexualidad desde un punto diferente a las caricias y el contacto erótico-sensual-sexual con otro ser. El efecto de imaginar situaciones y construir escenarios de actuación de las mismas puede no tener que ver con la materialización de lo imaginado más bien permite que las personas experimenten una serie de situaciones sexuales y medir los límites de realidad. Además ayudan a entender los temores y a enfrentarlos en términos de crear situaciones donde se pueden manejar de manera que en vez de convertirse en limitantes, generen grados de placer y complacencia. Cuando las personas se atreven a proponer a sus parejas o compañeros sexuales la realización de una fantasía, tienden a tomar precauciones para evitar que la experiencia se torne en algo poco amigable o para que no se alteren los símbolos eróticos y sensuales que son los que finalmente le proporcionan placer.

Llevar una imagen mental a la realidad puede tener diversos grados de consecuencias que pueden ir desde tener una relación en términos poco entendibles para el otro, generación de dolor, experimentación con objetos o situaciones poco aceptadas o simplemente encontrarse con que la realidad no es ni remotamente parecida a lo imaginado y esto hace que se pierda o se anule el grado de placer y satisfacción que había sido obtenido en la imaginación y se generen altos niveles de frustración y decepción.

En algunas ocasiones, las personas logran que sus compañeros sexuales compartan su fantasía y esto permite que la relación se enriquezca y se conozcan nuevos niveles de aprendizaje sobre el otro. Al plantear las fantasías dentro de la pareja se pueden generar juegos sexuales que van desde lo simple a lo complejo, implicando el involucramiento de objetos diversos, vestuarios nuevos, diferentes a los usuales o específicos o la creación de escenarios determinados que permitan la puesta en escena de la fantasía. Las fantasías pueden ser propuestas dentro de la pareja dependiendo de la evolución de la misma y generando situaciones intencionales que permitan encontrarse de maneras diferentes, explorar nuevas situaciones o revitalizar la relación que puede haber caído en procesos de rutina y monotonía. Algunas parejas o compañeros sexuales generan fantasías conjuntas poniendo en juego las ideas sensuales-sexuales que cada uno a manejado y combinándolas para lograr la mutua satisfacción y el máximo placer erótico-sensual. Algunas fuentes para explorar y construir escenarios y generar fantasías en pareja son los libros, las historias eróticas de las películas, explorar las ideas de satisfacción que cada uno tiene entre otras, retomar historias cotidianas, entre otras. También se pueden establecer juegos sexuales que impliquen el desempeño de diferentes roles, y asumir personajes diversos que presenten variedad de comportamientos, lo que además permite a la persona manejar las ideas propias del sexo y explorar con su cuerpo sin generar sentimientos ambivalentes al respecto. Las fantasías sexuales pueden categorizarse desde diferentes puntos de vista que van desde las clasificaciones clínicas hasta aquellas que pasan por la cultura popular.

fant-2.JPGDentro de estas clasificaciones encontramos:

  1. Fantasías de intimidad y exploración propias.
  2. Exploración de roles.
  3. Utilización de objetos no sexuales.
  4. Nuevas situaciones.
  5. Escenarios de profesiones determinadas o roles específicos.
  6. Exploración de situaciones prohibidas.
  7. Búsqueda de personas diferentes a las cotidianas.
  8. Inclusión de juguetes sexuales.
  9. Relaciones en grupo o cambios de pareja.

Cada una de estas categorías brinda diversos niveles de beneficio y de satisfacción y cuentan con una gran variedad de riesgos cuando se ponen en juego y se llevan a la práctica. En conclusión, las fantasías sexuales son una parte fundamental de la dimensión sexual de las personas y les permiten no solo buscar nuevas fuentes de placer, sino además explorar y conocer sus capacidades, miedos, limitaciones y posibilidades respecto al sexo y la sexualidad.

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