Cuando el agua se convierte en una obsesión

Bebe agua en exceso produce dilución de sodio, potasio y magnesio en sangre y si se convierte en una obsesión tiene un nombre: potomanía, sobre todo cuando la persona bebe más de 15 litros diarios de agua.

Cada vez vemos más una imagen que se repite sobre todo en la mujer, ir con una botella de agua siempre allá donde va. Y si bien sabemos que el agua es importante para la salud, puesto que hay que estar hidratadas porque el organismo lo necesita, todo tiene un límite y no tiene que se excesivo porque si así fuera estamos hablando de la potomanía o polidipsia psicodélica, es decir en términos más parroquianos, la manía por beber agua.

Un síndrome caracterizado por el deseo compulsivo de beber gran cantidad de agua, sin sentir sed y con una sensación placentera, como resultado de una enfermedad mental. Así lo asegura Enriqueta Ochoa, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal: «Estos pacientes se pueden llegar a beber entre 8-10 y hasta 15 litros de agua diarios’’, algo a tener en cuenta puesto que advierte de que, cuando el organismo no resiste más, los afectados entran en coma y fallecen. Además esta adición puede clasificarse como «un trastorno alimentario no específico» asociado a otras patologías psiquiátricas.

La potomanía, al ser una obsesión, se sigue un patrón bien parecido al que se obsesiona por el deporte o las dietas para estar delgado: «Al beber agua compruebo cómo mejoro y me alivio, pero a la vez, refuerzo el pensamiento de que el agua es necesaria para estar sano y/o adelgazar, y la obsesión sigue creciendo; sin darme cuenta, estaré esclavizado por una botella de agua», ese es el pensamiento y sin darse cuenta se meten en la potomanía.

Muchas mujeres van con la botella debajo del brazo porque han escuchado que el agua embellece, rejuvenece, adelgaza y ayuda a dejar de fumar. Quieren emular a modelos y actrices, cuyo secreto del éxito siempre es beber mucha agua, dicen. Por ello hay personas que entre sorbo y sorbo terminan con el corazón, sus venas y sus riñones extenuados de tanta inundación de agua.

Es una nueva enfermedad y hay que tener cuidado como con la anorexia o la vigorexia, ya que el número de personas adictas al agua crece de forma significativa en la sociedad actual donde se idolatra la apariencia física: Se comienza bebiendo por salud y se termina bebiendo por una adición convulsiva con consecuencias muy graves para la salud ya que produce dilución de sodio, potasio y magnesio en sangre, con la aparición de calambres, agotamiento y pérdida de agilidad mental, hasta que se sufren graves alteraciones de la función renal. Así como náuseas, diuresis, cefalea, convulsiones, parálisis, insuficiencia cardiaca congestiva, letargia, coma y muerte.

Beber agua sí, pero con moderación.

Imagen | triangulo del Café

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