Cuando el embarazo no llega

Mujer tristeIntentar tener un hijo y ver como se demora en el tiempo puede convertirse en una auténtica pesadilla. La mujer pasa todo el mes esperando con ilusión notar como algo cambia en su cuerpo, pero, de pronto, se presenta la menstruación de nuevo y todas sus ilusiones caen como un castillo de naipes. Según pasan los meses sin tan esperado acontecimiento va creciendo en su interior la angustia y el desánimo.

Y precisamente este bajo estado de moral puede condicionar que no quede embarazada, pues su cuerpo se llena de tensión y no está relajado y receptivo. Incluso las relaciones sexuales se pueden volver automáticas, sólo enfocadas a conseguir la fecundación, lo cual le resta efectividad y, además, elimina la sensación de placer y bienestar.

Las mujeres que se sienten decepcionadas y tristes por no estar ya en el camino de ser mamá se vuelven tristes, lloran a menudo, se muestran muy susceptibles a cualquier pregunta que tenga que ver con el tema del embarazo, no piense sino en bebés y se siente culpable por no lograr su objetivo. Los hombres, por su parte, intentan no darle tanta importancia y, sobre todo, procuran no pensar que el problema pueda estar en ellos, lo cual supone un atentado a su virilidad.

Así pues, el intentar tener un hijo puede convertirse en una obsesión cuando no se consigue en los primeros intentos. Claro que en esto tiene mucho que ver la sociedad en que vivimos, en la que prácticamente se obliga a las parejas en general, y a las mujeres en concreto, a tener descendencia. El resultado puede ser que la candidata a mamá calle y sufra en silencio por no estar a la altura de lo que se espera de ella.

Lo mejor es acudir al especialista, que es el que la guiará y le proporcionará la información necesaria para descubrir si existe o no algún problema para quedar embarazada de forma natural, o si es necesario acudir a algún tratamiento. ParejaSi es así, si ha de acudirse a la ciencia para tener un hijo, ha de entenderse que merece la pena si da como resultado la materialización del sueño producto del instinto materno, la esperanza de ser madres.

Si la ansiedad por la espera es preocupante y no permite el desarrollo de una vida tranquila y normal, habrá que pensar también en visitar a un psicólogo.

Por otra parte, es recomendable que se intente pensar también en otras cosas, cuidarse tanto en cuanto a alimentación como en realizar ejercicio físico, dormir lo necesario, apoyarnos y conversar de lo que se siente con la pareja y los seres queridos y confiar en el médico que dirige el tratamiento.

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