Curarse con la biznaga

El valor que tiene esta planta llamada biznaga a lo largo de los años se ve reflejado en muchos dichos populares que alaban sus grandes propiedades para curarse, aunque, en Egipto era la planta de elección en el tratamiento de las piedras del riñón y, en la Edad Media, se consideraba como un remedio que cura todo.

Por ejemplo, para el dolor menstrual la infusión de biznaga se emplea con muy buenos resultados en el tratamiento de los espasmos uterinos, siendo un remedio muy útil en caso de menstruaciones que provoquen dolor.

También la biznaga en infusión, mezclada a partes iguales con damiana, canela y menta, es una fórmula muy empleada para aumentar el líbido sexual. Tiene propiedades diuréticas y calmantes así como antiespasmódica, aunque hay que evitar su toma en caso de embarazos y durante la lactancia.

Gracias a su acción antiespasmódica y calmante, la infusión de biznaga, sobre todo cuando se complementa con una planta carminativa, como el hinojo, el anís verde o el regaliz, calma los molestos movimientos intestinales que padecen las personas que sufren de gases, del síndrome de intestino irritable.

Es un remedio infalible contra el asma, aunque si son muy agudos no los alivia siempre, pero la biznaga es de gran ayuda a la hora de prevenir las crisis asmáticas. De hecho, un medicamento para el asma muy utilizado en la medicina convencional emplea un derivado químico llamado quelina. Al relajar y dilatar los bronquios, por ello, la infusión de esta planta también está indicada en caso de bronquitis o de efisema pulmonar.

Como dato curioso destacar que antiguamente, las semillas de biznaga se utilizaban como improvisados mondadientes o los más conocidos como palillos. Y en la gastronomía árabe lo utilizan como condimento gastronómico. Su gusto ligeramente picante, recuerda al cardamomo.

Imagen | biznagas

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