Depúrate y adiós a la retención de líquidos

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Si notas que de un día a otro has engordado de 2 a 3 kilos se trata de una retención de líquidos. Los niveles de líquido del organismo se equilibran de forma constante a través del sistema linfático. Sin embargo, si se producen desajustes entre los líquidos que ingerimos y los que eliminamos aparece la retención, que no es otra cosa que un aumento de la cantidad de líquidos en el organismo.

Por eso se nota esa sensación de manos o tobillos hinchados así como las piernas. Y ese ligero aumento de peso, sensación de pesadez y la antiestética celulitis. Además, la piel aparece apagada y mate por la acumulación de líquidos y toxinas.


Para eliminar estos líquidos te puede ayudar mucho el beber agua, ya que es un potente depurativo y, al contrario de lo que se cree, beber no aumenta la retención, es más, cuanto menos bebes más retienes. También el mineral ayuda a equilibrar el nivel de sodio y potasio. Los lácteos son fuente de calcio, pero tómalos desnatados y vigila su contenido en sodio, sobre todo en el caso de los quesos, para que no anule sus beneficios.

Por eso, detrás de la retención suele haber una dieta rica en sodio, aunque también es una cuestión hormonal. Por ejemplo, los días previos a la regla, la hormona progesterona estimula una moderada retención de agua y sal, lo que se produce en ese incremento de peso y acumulación local de líquidos. Hay que dejar por lo tanto un poco de lado la ingesta de sal y no solo la que le añadimos a los platos, también aquellas que se encuentran ocultas como el embutido, conservas o bollería.

Después un diurético natural son las infusiones. Una cada mañana te ayudará a drenar. Por ejemplo, cola de caballo, diente de león, bardana. Además de su efecto diurético, las hay que favorecen la circulación y así evitan doblemente la retención.

Imagen | agecombahia

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