Descubre las claves del ‘picoteo’

Las causas más frecuentes para picotear pueden estar influidas por diversos factores, solo tienes que identificarlos y así ponerle remedio.

El estrés puede ser una de las causas para picotear entre horas

Seguramente si tienes un ritmo de vida acelerado y con mucho estrés, tienes que saber primeramente que esto también engorda. El perfil es el de una persona con mucho trabajo, que apenas para comer, y encima por la tarde entra una necesidad imperiosa de comer algo dulce. Incluso después de cenar sin darse cuenta terminan con el paquete de galletas, y eso que solo era un picoteo.

Todo esto ocurre porque el cuerpo está bajo presión y segrega cortisol, una hormona que provoca una subida de la glucosa. Si lo niveles de cortisol se disparan, te cuesta conciliar el sueño y aumentan tus ganas de comer dulces. El ritmo de la comida se dispara, no se lleva un orden y por lo tanto la cantidad es elevada sin apenas darte cuenta. La primera solución es tomarte tiempo para comer.


Otro de los motivos es la ansiedad por la comida. Si hablas constantemente de comida y alimentación, si está preocupada por tu peso, te pasas el día pensando en lo que comes o no comes, si piensas que siempre debes vigilar lo que comes, es que tienen ansiedad por la comida.

Son muchos los factores que nos llevan a prestarle demasiada atención a nuestra imagen: baja autoestima, carencias emocionales, una educación rígida de ‘acaba el plato’ que nos hace desoir la verdadera hambre. Y todo esto conduce a colocar los alimentos en un lugar demasiado importante en nuestras vidas. La primera solución vuelve a disfrutar, intenta comer relajada respirando pausadamente y sin distracciones. Haz actividades lejos de buscar el beneficio estético.

Otra de las causas por las cuales se entra dentro de la rueda del picoteo es la tristeza, los disgustos y el aburrimiento. Si últimamente parece que nada sale como quieres y andas algo tristona. La comida te da ese momento gratificante que necesitas. Y aunque sabes que no deberías picar, tu mente te dice que ‘te lo mereces’.

Todos estos síntomas provoca desajustes en el organismo y una bajada de las hormonas del buen humor. El cerebro busca compensarlo a través de la alimentación. La solución, mucha vitamina C y un baño relajante con aceites esenciales de lavanda.

Imagen | Gonmi

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