Dodgeball, deporte sano y divertido

Esta popular disciplina norteamericana se asemeja al clásico juego que muchos practicamos en el colegio, «El balón prisionero»

Rememorando tiempos escolares, una de las imágenes que más buenos recuerdos me trae a la cabeza de las entonces odiadas clases de educación física, es cuando jugábamos «a matar». Nosotros le llamábamos así, aunque muchos lo conocerán cómo «Balón prisionero», «Balón tiro», «Las naciones», etc. Siempre me ha gustado la diversión que puede proporcionar (y lo que puede llegar a cansar) este animado juego con tan sólo el uso de un balón de goma, unos cuantos compañeros y una pista deportiva cualquiera.

El Dodgeball permite disfrutar de buenos minutos de entretenimiento ejercitando buena parte del cuerpo

Pues esta práctica tan habitualmente empleada por los profesores de educación física para poner en marcha sus pupilos, a la vez que les entretienen un buen rato, en Estados Unidos es considerado un deporte con cierta repercusión y un buen puñado de seguidores. La versión norteamericana se llama Dodgeball y presenta algunas diferencias de reglamento respecto la que se suele realizar en España. Pero en cualquier caso, se trata de una amena disciplina que combina gran cantidad de ejercicios físicos a la vez que se practica siempre un intenso trabajo cardiovascular, lo que supone grandes beneficios para tener en buen funcionamiento nuestro organismo.

El «Juego de matar» se desarrolla con dos equipos que se pelean con un único balón (normalmente el típico de vóleibol), con el objetivo de eliminar los adversarios lanzándoles la pelota con la mano y acertando en sus cuerpos. Dos zonas por equipo, dedicadas a los «muertos» y a los que siguen en juego, delimitan el espacio por dónde los jugadores se pueden mover, bien sea atacando cuando disponen del esférico o esquivando cuando no. Al final, el conjunto que consigue mantener algún jugador en su campo de «vivos» es el que obtiene la victoria.

El Dodgeball se diferencia sobre todo por el número de balones que hay en juego, que es ni más ni menos que ¡seis! Esto puede asustar un poco al principio, pero una vez nos hacemos con la dinámica del juego no tiene porqué ser un problema. El juego se inicia también de forma curiosa, con las 6 pelotas dispuestas en medio del campo y los jugadores en sus respectivos campos. Tras la señal de comienzo, éstos deben correr a buscar las pelotas y ya armados con ellas empiezan a buscar objetivos dónde lanzarlas. El objetivo sigue siendo el mismo: matar a todos los jugadores del equipo contrario, dándoles con la pelota y que ésta caiga seguidamente al suelo. Luego hay variaciones reglamentarias propias de ese elevado número de balones simultáneos, que todo hay que decir que aportan un plus de dinamismo y acción al juego.

Tanto el Dodgeball como el clásico juego que se practica en muchos colegios, sirve para desarrollar toda una serie de técnicas y acciones ventajosas para el cuerpo, consiguiendo mayor dominio de él: movimientos rápidos, destreza, agilidad, coordinación, puntería, precisión, etc. También fortalecemos buena parte del cuerpo, puesto que es un deporte muy completo en el que se trabajan piernas, brazos, abdominales, etc.

Además, no hay que olvidar que se trata de un juego de equipo, por lo que la cooperación entre sus miembros es fundamental. Y de hecho mucho más que otros deportes de grupo, ya que aparece la función de «rescate» de los capturados y poner en práctica otras estrategias cooperativas, que empujan a fortalecer los vínculos entre los participantes.

Foto: qnr

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