El sexo después del embarazo

Retomar las relaciones sexuales después del embarazo no siempre es una tarea fácil. Las consecuencias físicas del parto tardan unas cuantas semanas en remitir y el estrés de los padres puede afectar a la líbido de ambos. Sobre todo si a la mujer se le ha practicado una Episiotomía, las secuelas serán más prolomgadas pudiendo causar molestias al principio.

El cansancio puede hacer descender la líbido

La llamada «cuarentena» después del parto existe y muchas son las mujeres que no pueden retomar su vida sexual inmediatamente. Desde aquí te explicamos por qué pasa y hasta cuándo puede durar. Hay que tener en cuenta que, después de dar a luz, el cuerpo de la mujer necesita un tiempo para volver a ajustarse y recuperar su anterior estado físico. Estamos hablando de las secuelas del parto, que no siempre son necesariamente físicas, sino que también pueden llegar a ser mentales. Los médicos recomiendan unos cuarenta días de abstinencia, pero todo depende de la situación personal de cada madre.

Algunos estudios apuntan a que el tiempo medio de espera suele rondar las seis semanas. Hay algunas cosas que matizar a este respecto, puesto que no todos los partos son iguales. Si a la mujer se le ha practicado una cesárea, es muy posible que se recupere antes y que empiece a sentir deseos sexuales pasadas menos semanas. Sin embargo, en el caso de un parto vaginal se calculan entre cuatro y seis semanas. Este baremo puede alargarse si ha sido un parto vaginal con Episiotomía, es decir, si para favorecer la salida del bebé se ha hecho un corte en el perimeo. Si así es, se necesita un tiempo prudencial para que la herida cicatrice y se puedan retirar los puntos de sutura.

Además, muchas mujeres notan que su cuerpo les es extraño, no se reconocen en él y, por lo tanto no se sienten cómodas y atractivas. Hay que dar un tiempo para que tu organismo vuelva a regularse y a recuperar la forma. Eso llegará, solo tienes que darte un poco de tiempo. Por otro lado, la líbido puede quedar inhibida por causas externas o de carácter psicológico, como puedan ser la entrega total al bebé o el cansancio que esto conlleva. Los nervios ante la responsabilidad que conlleva criar a un hijo tampoco son de gran ayuda a la hora de relajarse y disfrutar del sexo. Por otro lado, la nueva situación puede ser también problemática para el hombre, puesto que su pareja pasa de ser mujer a ser madre, un hecho que a algunos les cuesta asimilar, perdiendo el apetito sexual por la pareja.

La llegada del bebé resta intimidad a la pareja

Tras la llegada del bebé, los hábitos de ambos se modifican y la intimidad se ve afectada por una nueva persona que necesita de la atención de los dos padres. Algunos dejan de lado el sexo y prescinden de cuidar su relación. Esto puede ser peligroso de cara a una buen entendimiento y química entre los dos. Los médicos recomiendan que las relaciones sexuales se pueden retomar una vez hayan finalizado las pérdidas de sangre de la mujer. Se debe empezar poco a poco y sin presión, ya que es probable que en las primeras semanas ella sienta molestias o dolores si se le ha practicado una episotomía. También puede ocurrir que sufra de sequedad vaginal durante unos meses, por lo que tener a mano un buen lubricante os puede ayudar mucho. Y, sobretodo, si tienes algún trastorno sexual no dudes en consultar con tu ginecólogo que será quien mejor te pueda aconsejar.

Madre con su bebé por Fortimbras en Flickr

Pareja por I don’t Know en Flickr

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