El sexo en tiempos de recesión

El paro generalizado, la imposibilidad de encontrar un empleo, las preocupaciones y la ansiedad que ello acarrea, la angustia de no ver una luz al final del túnel… menudo panorama como para pensar en sexo ¿no? La pérdida del interés sexual es una de las características más comunes de aquellos que sufren depresión ¿Quieres saber si este es tu caso?

Apatía y bajo deseo sexual prolongados, son síntomas inequívocos de que algo pasa

El paro generalizado, la imposibilidad de encontrar un empleo, las preocupaciones y la ansiedad que ello acarrea, la angustia de no ver una luz al final del túnel… menudo panorama como para pensar en sexo ¿no? Si crees estar de acuerdo con lo que acabamos de decir, puede que no te encuentres en tu mejor momento vital, y no te lo reprochamos. Sin embargo te recomendamos que estés muy atento a tus propios estados de ánimo, porque del desánimo a la depresión hay un paso. ¿Y por qué nos ocupamos de la depresión en un blog de salud sexual? Pues porque, sin ir más lejos, la pérdida del interés sexual es una de las características más comunes de este tipo de estados.

Una cosa es que te encuentres angustiado (y con razón) por no conseguir un trabajo o por no saber cómo tirar para delante. Pero otra muy distinta es que empieces a presentar una serie de signos inéquivocos, todos ellos asociados con la depresión. Cuando una persona empieza a caer en esta endermedad se pueden dar síntomas como la pérdida del apetito, el insomnio, sentimiento de culpa, ansiedad, sentimiento de fracaso, etc. Y, derivado de todo ello, la falta de deseo sexual. Se dice que los problemas sexuales se presentan entre el 30% y 70% de los casos de depresión, ya sean consecuencia directa del estado psicológico o a causa de los fármacos, que muchas veces inciden en la libido.

Entre los efectos que la depresión puede acarrear en las relaciones sexuales de la pareja, se encuentran los desórdenes sexuales de todo tipo. Desde, como hemos dicho, una disminución del deseo hasta alteraciones relacionadas con la excitación o el orgasmo. De este modo, el hombre puede presentar problemas de erección o dificultades para consumar el acto, mientras que la mujer sufriría de sequedad vaginal o de vaginismo (esto es, problemas para relajar los músculos genitales). El cese de las fantasías sexuales o de la iniciativa en la cama son otros de los síntomas.

Preocupación y angustia, muy comunes en estos días

El tratamiento por depresión contempla, al tiempo, un tratamiento psicológico y uno farmacológico. Las medicinas antidepresoras son normalmente inhibidoras del deseo sexual, aunque desde la indsutria farmacológica se trabaje en esta contraindicación. De hecho, ya hay medicamentos de última generación que palian un tanto estos efectos secundarios. Sea como fuere, lo verdaderamente importante es considerar la depresión como lo que es, un problema que, si no se trata a tiempo, puede ser muy grave. En estos tiempos tan difíciles, hay que estar atentos a nuestras reacciones y estados de ánimo, porque lo último que necesitamos es una depresión en nuestras vidas. Y si, además, una depresión conlleva menos sexo ¿a dónde vamos a ir a parar?

Fuentes: Pulevasalud.com, forumclinic.org

Alison por lawmurray en Flickr

Self-portrait por r.f. m ll en Flickr

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