El transexualismo

En esta entrada veremos la diferencia entre un transexual y un homosexual. También revisaremos qué es el travestismo y qué relación tiene con el transexualismo.

Un tema de debate frecuente en la comunidad médica es acerca del mecanismo de las opciones sexuales de los individuos. Mientras esperaba en la cafetería de la clínica, que se diera inicio el horario de visitas, para poder subir a ver a un tío que se venía recuperando de una operación producto de una hernia, pude escuchar la conversación que sostenían dos médicos respecto al tema de las opciones sexuales.

Ambos, sentados en la mesa contigua, sostenían un interesante debate de posturas acerca del sexo biológico con que se nace y la identidad sexual que se acarrea. La conversación resultaba bastante amena, se daban tiempo para bromear incluso y mencionaban una serie de compuestos farmacéuticos y términos médicos que no alcanzaba a entender. Pero donde mayor discusión sostuvieron, fue en el tema del transexualismo. Uno de ellos comentaba el caso de una persona que había recurrido a una operación de cambio de sexo sólo para terminar con preferencias heterosexuales. Eso le resultaba de difícil entendimiento a este doctor y, supongo que para una persona común, también son un poco confusas todas estas idas y venidas de las personas que nacen con esta disfunción, por así decirlo. Aunque lo correcto sería hablar de disociación.

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Imagen tomada de Flickr por makeupartiststeph

A diferencia del transexual, las demás personas no nos preguntamos cuál es la relación de correspondencia entre nuestro sexo biológico y nuestra identidad sexual ya que, al no haber disociación, el planteamiento ni siquiera surge. Sin embargo, el transexual siempre se pregunta ¿Qué soy? Los médicos suelen usar la analogía de referirse a este hecho como si una persona se despertará una mañana y viera que le han cambiado de cuerpo. Según refieren los especialistas, el transexual siente que está atrapado en un cuerpo que no le corresponde.

Muchas personas creen que transexualidad es sinónimo de homosexualidad y esto no necesariamente es así aunque se dan algunos casos en que un transexual cambia de preferencias sexuales en el tiempo. Para entender mejor esto, habría que mirar el transexualismo más como una circunstancia que como un hecho en sí mismo. Es decir, el sexo biológico es una cosa y la opción sexual (heterosexual, homosexual, bisexual) es otra cosa. A partir de estas premisas, se puede concluir que el transexual simplemente pone remedio a un desfase o contradicción que ha habido en su sexo biológico, sin tomar en cuenta su opción sexual. Por tanto, para hablar de transexualismo, necesariamente debe haber una operación de cambio de sexo en el historial.

La lógica nos hace pensar que, si una persona nace, por ejemplo, con sexo biológico de hombre pero en todo momento se siente una mujer, quiere decir que su gusto es por los hombres. Y bien puede ser así, pero esto no quita que el mismo transexual pueda modificar sus preferencias tanto antes como después de la operación. Para entender mejor este nudo mental, es necesario que se tenga en cuenta el concepto de homosexualismo. En palabras sencillas, se puede decir que el homosexual no siente ni experimenta la discordancia entre su sexo biológico y sus preferencias sexuales, ni siquiera considera la opción de un cambio de sexo. No tendrá problemas en mantener relaciones con personas de su mismo sexo biológico. Incluso, esta confusión de términos y de roles se instala en las comunidades de homosexuales y transexuales. Se ha estudiado que muchos transexuales sólo cambian de sexo para ser aceptados por la sociedad cuando los primeros en aceptarse deberían ser ellos mismos sin importarles la opinión de la gente. Si esto no fuese así, un transexual que no dispone de medios económicos para concretar una operación de cambio de sexo, viviría toda la vida bajo un estigma y con profunda frustración y baja autoestima.

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Imagen tomada de Flickr por wendie_tg

Esta operación de cambio de sexo se llama, técnicamente, reasignación o afirmación de sexo ya que no es un cambio para la persona sino más bien una especie de confirmación de una conducta que está ahí desde la temprana niñez. Se han hecho estudios y se ha visto que niños de hasta dos años de edad, se reconocen como de sexo distinto a su asignación biológica. Los doctores especialistas en el tema, proponen un adecuado diagnóstico y terapia con la persona antes de embarcarse en una cirugía de este tipo. Se deben valorar varios aspectos como el tiempo que la persona ha pasado reafirmando su verdadero sexo y la motivación de la persona. Con estas terapias pruebas se busca descartar casos de confusión dentro de un cuadro homosexual ya que una reasignación de sexo en estos casos puede traer efectos psicológicos de suma complejidad. Aquí entra otro concepto y es el del travestismo. Suele confundirse esto con el transexualismo pero los especialistas dicen que el travesti, simplemente disfruta con desempeñar el papel social vistiéndose de forma opuesta a su sexo biológico, mientras que el transexual vive esta sensación en un nivel más interior y desea tener otro cuerpo más que otra vestimenta. Antes de la operación definitiva, el transexual debe pasar al menos dos años entre terapia asistida y terapia hormonal para que le den el visto bueno de pasar a sala de operaciones. Un tema bastante complejo.

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