Frotteurismo

El frotteurismo es una de las enfermedades de indole sexual, que implica el roce de los genitales con el cuerpo de otra persona. Esta situación se ha puesto en evidencia en los últimos tiempos a raiz de las oportunidades crecientes de que se presenten aglomeraciones.

El frotteurismo es un trastorno sexual, ubicado dentro de las parafilias, las cuales se definen por la característica de ser impulsos sexuales intensos y recurrentes, o fantasías o comportamientos que implican objetos, actividades o situaciones poco habituales. Estos trastornos sexuales pueden producir incapacidad o malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo (CIPAJ, 1999)
Así el Frotteurismo es un transtorno en el cual el individuo obtiene excitación o placer sexual, frotando sus genitales contra una persona, sin su consentimiento. Se conoce también como “frotismo”, “frotage” y el pomicionismo. Esta conducta se da en sitios públicos donde prima la reunión de gran cantidad de personas y donde se puede estar muy cerca sin necesidad de una justificación, mas allá que la situación que convoca muchas veces el sujeto se excita con el tocamiento de los senos, los glúteos o los genitales, de alguien desconocido.
Tiene un carácter compulsivo, implica repetición y el sujeto que lo padece es incapaz de canalizarlo, controlarlo o desviarlo hacia otro tipo de comportamiento sexual u hacia otro tipo de estímulos que le generen igual o mayor placer. Aunque pueden incluir personas conocidas y que se presten voluntariamente, en la mayoría de los casos “la victima” es totalmente inocente de lo que esta sucediendo.
Consiste en la obtención de placer, de forma preferente o exclusiva, a través del frotamiento de los órganos genitales contra el cuerpo de una persona y sin el consentimiento de ésta. Este tipo de comportamiento no es preludio para la realización de ninguna actividad sexual posterior con la persona observada.

Los frotteurs o «froteristas» llevan a cabo este comportamiento en lugares públicos y concurridos, tales como el metro, el autobús, los conciertos o cualquier lugar donde haya público. La conducta típica consiste en acercarse a la víctima, normalmente niñas adolescentes, y apretar sus genitales contra ella, o toquetearle las nalgas y los pechos. Normalmente va acompañado posteriormente de una masturbación, ante el recuerdo de este tipo de situaciones, la cual se da en un escenario determinado donde el frotteur se siente cómodo y puede desfogar su ansiedad sexual sin ningún inconveniente. Este trastorno suele tener un carácter pasajero y se da con mayor frecuencia ente varones de 15 a 20 años de edad.

El frotteur disfruta del riesgo que implica la trasgresión y la sorpresa de la victima en el caso que esta se haga conciente de lo que esta sucediendo, además el roce solo es una forma de excitación y el frotteur no se propone relacionarse sexualmente con la persona o ir mas allá del frotamiento o el manoseo furtivo.

En las aglomeraciones o reuniones de personas es donde los frotteuristas despliegan sus comportamientos de toque, las aglomeraciones de personas como lo son los servicios de transporte publico, desfiles, conciertos, manifestaciones, cines, filas de algún tipo, pero sobre todo los buses de transporte o los trenes subterráneos les facilitan este comportamiento dado que se da contacto fácilmente, teniendo acceso a una gran numero de personas, el comportamiento básico consiste en apretar los genitales contra las nalgas de otra persona o los muslos de una victima. También en una fase mas avanzada implica tocar los genitales del otro.

La mayoría de las victimas son mujeres y normalmente se sienten enfadadas, vulneradas y manifiestan su molestia gritando o agrediendo al agresor sexual lo que hace que este huya rápidamente, por lo cual siempre se ubican de tal forma que tengan acceso a las salidas o en sitios públicos y abiertos que faciliten el desplazamiento.

El tocamiento sin permiso puede ser sutil, discreto, o pasar a instancias de brusquedad y agresión, las personas que utilizan este tipo de practica, tienden a ser descubiertos fácilmente lo que les obliga a cambiar de estrategia y a buscar nuevas fuentes de reuniones de personas que les permitan disfrutar su sexualidad a través del roce con otros que no son concientes de lo que pasa.

Hay frotteuristas de varios tipos:
• Exclusivos, cuando sólo se excitan con esta práctica.
• No exclusivos, cuando pueden tener pareja y también mantienen relaciones sexuales.
• Parciales, cuando se conforman con un rozamiento mínimo, o completos, cuando llegan al orgasmo durante el rozamiento.
• Selectivos, cuando acechan a mujeres acompañadas o que posean ciertas características, sobre todo en el cine, o no selectivos, cuando agreden a mujeres solas.

Es importante hacer claridad que el frotteurismo tiene marcadas diferencias con el placer, el cual se genera a través de un contacto erótico sensual y es una tendencia natural en todos los seres humanos. La fuente de placer de un frotteurista es producido en forma preferida o exclusiva por tocar a alguien que no consiente y no por la actividad genital y tiene serias implicaciones a nivel de la trasgresión del limite vital del otro.

El individuo que padece este trastorno, puede ser totalmente funcional, y contar con una pareja, una vida laboral y social plena y tener relaciones sexuales normales y utiliza este medio para satisfacer niveles de fantasías u obtener un placer diferencial al que logra con una pareja en una relación normal.
El frotteur busca deliberadamente una víctima para frotarse y excitarse sexualmente con el contacto y esta excitación se ve incrementada entre menos conciente sea su victima de lo que esta sucediendo. En el momento que es descubierto cambia rápidamente de actitud generando muchas veces mecanismos de alejamiento y busca nuevas victimas.

Muchos frotteuristas son hombres y prefieren mujeres que se encuentren vestidas de tal forma que sean fácilmente accequibles al roce, pantalones ajustados, faldas cortas que dejen los muslos al descubierto, blusas o escotes donde se resalten los senos, etc. También se encuentra este transtorno en mujeres que buscan rozar los penes de sus victimas con sus nalgas o buscan un contacto mucho más abierto llegando a acariciar de maneras mas abiertas al otro.

Los rozamientos −conscientes, inconscientes, voluntarios, involuntarios y no necesariamente consentidos− pueden con frecuencia dar lugar a situaciones intensamente eróticas.

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