La guerra y no guerra a las bebidas azucaradas

Nadie entiende nada. Mientras hace unos meses se hablaba de un impuesto sobre las bebidas muy azucaradas, ahora se multiplican las promociones sobre refrescos gratuitos hasta que nos cansemos.

refrescos

Hoy en Centro Mujer volvemos a hablarte de alimentación y nutrición, aunque lo hacemos desde un punto de vista un tanto diferente a la línea que suelo seguir en dicha temática. En este caso particular queremos hablarte de la guerra a las bebidas azucaradas que estuvo tan de moda hace unos meses, y de la que nadie habla nada ahora. Pero en cambio, vemos un escenario totalmente dado la vuelta en la mayoría de restaurantes de comida rápida que utilizan el atractivo de los refrescos gratis para llamar la atención en sus promociones y ofertas. ¿Acaso no es una especie de doble sentido o doble vara de medir que hace nada se pensase en gravarlas por lo perjudiciales que resultan y ahora nos las regalen para que nos inflemos con ellas?

La reflexión acerca de las ofertas más actuales de las cadenas de restauración que hacen desde el blog El Nutricionista me ha parecido una de esas de sobresaliente. Y es que se han dedicado a preguntar a las cadenas de restauración que tienen ofertas de rellenado de refresco cuantas veces queramos sin pagar por ello más que una sola vez. Y en cambio, esa opción no la ofrecen para el agua, que sería mucho más sana, y serviría en realidad para hidratarnos de verdad. O sea, que apuestan por regalarnos todas cuantas calorías estemos dispuestos a comer sin además cobrarnos por ellas. Azúcares por bulerías para nuestro organismo, y nuestros dientes.

Agua no, azúcares sí

No se entiende el por qué de estas promociones que nos ofrecen rellenar el vaso de refresco pero no de agua. El agua es por lo general mucho más económica, y si existiese esa posibilidad, que a la empresa apenas le supondría coste alguno, muchos usuarios tendrían una parte de sus peticiones resueltas. Entonces ¿por qué no apostar por algo similar? En principio no hay respuesta. Tan solo en Ikea se ha logrado entender que la promoción vale también para rellenar el vaso de agua. En todas las demás opciones o la empresa ignora la pregunta, o responde negando la posibilidad. Pero ¿por qué no ponen el agua? Según mi propio criterio, detrás de todo este asunto de las promociones para consumir cuanto refresco queramos, se encuentran los grandes fabricantes de este tipo de productos. Ellos mismos tienen en muchos casos envasadoras de agua de manatial, pero saben que ésta será siempre aceptada, y puede que los refrescos no tanto. Así que mejor optar mientras se pueda por continuar con ese incentivo al consumo.

Eso sí, si los gobiernos se declararon a favor de colocarle a todas estas bebidas una tasa extra por el alto contenido en azúcares que contenían, y al final todo se quedó en nada, al menos en España, pareciera que están casi tomándoles el pelo con promos de esta índole. Al fin y al cabo, si el segundo refresco es gratis, seguro que vamos a por él. Igual ya un tercero lo tomarán solo unos pocos. Y es ahí en dónde está el truco de regalarlo. Saben que a los clientes les gustará la idea, y cuentan con que el consumo mayoritario es moderado.

¿Qué se debería hacer?

Desde luego sustituir el agua por los refrescos no es la mejor de las opciones. Nutricionalmente los refrescos no contienen solamente azúcares, sino también varios componentes que no son nada positivos para nuestro cuerpo con lo que limitar su consumo debería ser lo habitual. No pasa nada porque un día apuestes por una buena comilona en estos locales y abuses un poco de esas ofertas. Pero siempre que sea una cosa muy puntual.

Lógicamente, si se ha planteado aumentar la fiscalidad de estos productos bajo el argumento de que no son positivos para la salud, quizás convendría una regulación conforme a las ideas que se debatieron en su momento. Pero más que probablemente el hecho o bien no compensaba a la Hacienda Pública a la hora de ponerlo en marcha, o bien la presión ha sido determinante para olvidar la idea. En cualquiera de los dos casos hablamos más bien de una demostración que lo que importaba era la recaudación y en ningún momento se pensó en la salud pública como objetivo final. Así que una vez más parece que nos encontramos con que debemos ser nosotros quienes nos preocupemos de estos detalles, porque sino, nadie lo hará. Así que como recomendación, que esas ofertas que incitan al consumo de bebidas azucaradas y con alto contenido calórico sean solo algo muy puntual en tu vida diaria.

Imagen: Leo Hidalgo (@yompyz)

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