La prostitución masculina en España

Un estudio hecho por la Fundación Triángulo de Madrid ha revelado que el número de hombres que ejerce la prostitución llega al 13, 1% en tanto que las mujeres, es solo de 0,8%. Además, el mismo estudio revela que el lugar donde se ejerce dicho oficio suele ser un bar o en contactos que se dan a través de internet.

La prostitución, el oficio más antiguo del mundo, consiste en vender servicios de índole sexual a otra(s) persona(s) con la intención de ganar dinero o cualquier otra retribución. De hecho, a los que ejercen la prostitución se les denomina prostituta o prostituto; pero también existen términos como dama u hombre de compañía que conllevan una carga menos peyorativa. En España, se les suele decir de manera coloquial puta o chapero; de otro lado, en Latinoamérica la palabra puto, además de ser muy despectiva, no tiene significación de prostituto sino más bien homosexual.

De hecho, si bien hay dos maneras diferentes de llamar a las personas que ejercen este oficio, para muchos, la palabra prostitución solo tiene género femenino puesto que al referirse a ella solo se toman en cuenta casos de mujeres vendiendo su cuerpo a cambio de dinero y, si bien en la mayoría de los casos se encuentran féminas ejerciendo el oficio, existe también un cierto sector de hombres que se dedican al mismo. Este sector por ser de menor número está prácticamente olvidado de las propuestas sociales de ayuda o de campañas que puedan orientar, motivar o proteger a estos hombres.

En España, según la Fundación Triángulo de Madrid, la mayoría de los hombres que ejercen el oficio son inmigrantes en donde la ilegalidad es un tema con el que hay que lidiar a diario, por lo que es usual ver a jóvenes con edades entre los 19 y 25 años ejerciéndola durante algún tiempo hasta que encuentran un trabajo y así, pueden regularizar su situación.

Un estudio enfocado en este tema, ha demostrado que el perfil del hombre que ejerce la prostitución en este país, es de unos 25 años y en su mayoría son latinos. Así, casi un 97% de ellos afirma que sí se cuida para tener relaciones con sus clientes lo que se contradice con el alto número de infecciones que se han registrado entre ellos.

De hecho, un tema bastante fuerte con respecto a esta actividad es el contagio del sida; este llega a un 13,1% dentro de la población masculina que ejerce esta actividad. Si bien es cierto las mujeres solo llegan a un 0,8% se piensa que esto es debido a un cuidado mayor en ellas por temas como la procreación. Esta investigación dio como resultados a un 13,1% de hombres que presentaron el virus del VIH en la primera prueba y luego un 6% que presentó el virus en una segunda.

Así, cuando se les ha entrevistado, ellos son conscientes de los riesgos a los que están expuestos a través de dicha actividad, pero en el momento de hacer “algo” (es decir, usar preservativos), no lo hacen. En realidad, esto puede demostrar dos cosas: que les da asco la pareja por lo que deciden utilizar preservativo o que todo lo contrario, no lo usan porque son parejas constantes; también existen algunos clientes que se lo piden expresamente o también deciden hacerlo cuando el cliente es homosexual, puesto que si es mujer, no usan nada para protegerse.

Esto es lo contradictorio de estos trabajadores puesto que afirman que el preservativo lo usan solo de manera “simbólica”, porque su uso establece una barrera con el cliente. Por lo que cuando tienen relaciones privadas, deciden no usarlo. Así, según los investigadores, el condón “es como una barrera que les permite a los trabajadores hacer una gran distinción entre las relaciones sexuales comerciales y las privadas”.

El trabajador masculino tiene un riesgo 25 veces mayor al de una mujer que ejerza la misma actividad de contraer sida. En líneas generales, esto se debe a que siempre se le ha visto a la prostitución como un tema de mujeres y no de hombres, por lo que la falta de información hace que el trabajador masculino descuide elementos importantes para ejercer el oficio. Así, es la prostitución masculina un tema prácticamente invisible a nuestra sociedad por lo que se afianza como algo muy vulnerable al mismo tiempo.

De otro lado, Iván Zaro, integrante de esta fundación viene desde hace un tiempo demandando la creación de casas para acoger tanto a hombres como a  mujeres que ejercen la prostitución, dice Zaro además que lo que se requiere son medidas que sean efectivas y no campañas en donde por ejemplo, se penalice a los clientes. Además, esta entidad trabaja por una igualdad y también por los derechos de gays y lesbianas, por lo que el año pasado llevo a cabo unas 8 mil intervenciones.

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