La regla de los tres ochos, la mejor rutina para tu día a día

La regla de los tres ochos te permitirá conseguir el equilibrio en tu día a día. Descansar lo que necesitas, rendir en el trabajo y, con todo ello, que aún te quede mucho tiempo para dedicarte a ti mismo.

Llevar una vida sana y equilibrada puede parecer, en la teoría, una hazaña fácil de conseguir. Trabajar, descansar, divertirnos, soñar, viajar, responsabilizarnos… Son acciones que deberíamos compaginar a la perfección, casi en la misma proporción. Pero en la práctica, cuando dejamos de pensar en la vida y empezamos a vivirla, comprobamos lo difícil que resulta mantener el equilibrio; lo difícil que resulta ser feliz. Si echamos la vista atrás descubriremos que hemos dado demasiada importancia a nuestro trabajo, que hemos dejado volar demasiado la imaginación y que ahora no tenemos nada sólido a lo que agarrarnos o que hemos dedicado demasiado tiempo a actividades superfluas y hemos descuidado la educación de nuestros hijos. Echando la vista atrás veremos que una de las muchas facetas que debíamos equilibrar ha ganado la partida y se ha comido el espacio destinado a otra actividad. ¿Cómo podemos conseguir el balance casi divino que nos conducirá al equilibrio y, por ende, a la felicidad? Muy fácil, respetando la ley de los tres ochos: ocho horas de sueño, ocho de trabajo y ocho de ocio.

¡Aprovecha todas las horas de tu día!

Descansar correctamente es básico para poder rendir adecuadamente durante el día. Por ello, no escatimes en una buena cama y una almohada cómoda. De la misma forma, intenta irte a dormir a una hora que te permita dormir las ocho horas necesarias para descansar por completo (a partir de la hora que tengas que levantarte calcula a qué hora debes irte a dormir). Sabrás que has conseguido el horario perfecto cuando estés en sintonía con la luz, no puedes irte a dormir constantemente cuando hace horas que ha anochecido y levantarte al mediodía. Intenta planificarte una rutina de sueño.

Tenemos unas jornadas laborales de ocho horas gracias a los esfuerzos que miles de personas durante muchos años han llevado a cabo. Por ello, ¡aprovéchalas! Ocho horas bien aprovechadas dan para mucho trabajo, el problema sea quizá que no somos lo suficiente productivos. Trabajar de lo que nos gusta, estar motivados y ser productivos serán nuestras mejores armas para afrontar cada jornada laboral.

Por último, pero no menos importante, nos quedan ocho horas al día para dedicar a lo que más nos guste. Hijos, deporte, ocio, cine, televisión… las opciones son infinitas y los resultados muy diversos. Aprovecha estas ocho horas ¡y no olvides seguir una buena alimentación! Se acabó la comida rápida, tienes ocho horas al día para prepararte las comidas y cenas más espectaculares.

Foto: dayi_art_7 a arteyfotografia

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