La tuberculosis infantil: un reto a nivel mundial

La tuberculosis mata al año a miles de niños en el mundo. Sin embargo, no se ha estudiado lo suficiente hasta ahora porque los pequeños no la contagian una vez desarollada.

tuberculosis

Pese a que la tuberculosis no es ni mucho menos una enfermedad nueva, no se trata de una de las que más haya llamado la atención en los últimos años, y también quizás por ello, su incidencia, incluso en los países desarrollados haya aumentado de manera importante. La tuberculosis es una enfermedad que en su estado más grave puede llegar a matar, ya que ataca directamente a los pulmones, y ese ataque puede derivar a exponerse a otras enfermedades mortales, o al deterioro de otros órganos. Aunque no existe vacuna para la enfermedad, y a continuación te explicamos la razón aún pese a conocerse desde hace años, es cierto que haberla condenado al olvido ha pasado factura, y ése es un tema, que sobre todo en el caso de los niños quiere retomar la OMS.

En el próximo año, la tuberculosis infantil será una de las asignaturas pendientes de la asociación mundial para la salud. De hecho, se esperan poner todos los medios en el estudio de la enfermedad en general, y en particular en la que afecta a los niños, ya que resulta mucho más compleja de detectar y de tratar. De hecho, actualmente, en los casos de niños infectados, no existe un tratamiento específico, sino que se reduce el tratamiento de los adultos a dosis menos elevadas por su tamaño y constitución, pero resulta brutal en cuanto a los efectos secundarios que provoca. Además, es una de las causas de muerte más extendidas. Y por todas esas razones, y por la alarma que supone se ha decidido colocarla en primer lugar.

La tuberculosis es una enfermedad para la que todavía no se ha desarrollado una vacuna, porque aún con la incidencia de que el tema no está siendo demasiado investigado, es cierto que el problema que presenta el bacilo es que en la segunda infección suele ser más fuerte, y por lo tanto, el desarrollo de la vacuna debe tenerlo en cuenta para lograr su eficacia y no el efecto contrario. En realidad, para prevenir la tuberculosis se utiliza una vacuna llamada BCG, pero ésta no es eficaz en todos los tipos de infecciones. Sí había resultado muy positiva en cuanto a las infecciones infantiles, pero a los países pobres no llega, y muchos de los desarrollados, como el caso de España, la eliminaron de los programas en la década de los 80, quedándose solo en la cartilla de vacunación vasca.

La tuberculosis y los niños

La tuberculosis afecta por igual a niños que a adultos. Sin embargo, muchas organizaciones de la salud alertan que los casos de contagio de tuberculosis reales pueden ser superiores a la cifra que maneja la OMS, que está en torno a los 500.000 niños contagiados, de los cuales mueren unos 85.000 al año. El diagnóstico en los niños resulta mucho más complejo que en el caso de los adultos. Los síntomas que estos sufren pueden confundirse con los de otras enfermedades, lo que complica la resolución. Además, el tratamiento tampoco se ha desarrollado como debería, al menos hasta la fecha, porque el contagio de los niños infectados es nulo. Es decir, aún pese a ser portadores de la enfermedad, y manifestar sus particulares síntomas, no infectan a otras personas, algo que sí ocurre en el caso de los adultos, lo que ha provocado diversas epidemias.

En el caso de los niños, nos encontramos con que el bacilo en lugar de crecer hacia afuera, provocando por ejemplo los esputos clásicos de esta enfermedad cuando afecta al pulmón, lo hace hacia adentro. De ese modo, el niño con tuberculosis no suele toser, ni mostrar los clásicos síntomas de los adultos. Más bien presenta un estado de malnutrición que podría confundirse con una mala alimentación o con otras enfermedades que nada tienen que ver con la tuberculosis. Así, los tratamientos que se administren pueden complicar aún más las cosas, y en ocasiones, aumentar le riesgo de mortalidad infantil por dicha causa.

A partir de este año, veremos muchas más campañas de concienciación, y es probable que con los fondos de la OMS, se lleguen a desarrollar otro tipo de tratamientos, así como poner énfasis en el desarrollo de una vacuna que podría hacer que la que es una de las enfermedades más mortales del mundo, por fin remita. Desde luego, con una causa de muerte tan atroz como demuestra con sus cifras, creo que resulta muy importante que el mundo se preocupe por ella, así como en lo que concierne a los más pequeños, a los cuales se les arrebata la vida sin apenas haberla vivido.

Vía: El País

Imagen: Tess Watson

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