Los cambios básicos de la dieta por Navidades

Comemos mucho más. Nos damos muchos caprichos y hay especialidades que no suelen estar el resto del año. Así son los cambios en nuestra dieta por Navidades.

mesa navidades

Uno de los propósitos de inicio del nuevo año que más se repite es el de estar a dieta. En parte, porque todos comenzamos el año pensando en nuevos retos y en nuevos deseos, y la verdad es que aunque en muchas ocasiones los abandonemos a los primeros meses de camino, nos hacen darnos cuenta de las cosas que nos hacen falta, que queremos y por las cuales vale la pena tirar hacia adelante. Sin embargo, con dieta o sin ella, de lo que no cabe duda alguna es de que los cambios en la dieta por Navidades se hacen evidentes. De hecho, casi nada se queda como era, y vemos cientos de nuevas ideas en la mesa, platos que solo comemos por estas fechas y también abusos. Las Navidades no son una época para ponerse límites, y a casi todos se nos va la mano.

Sin embargo, hoy quiero analizar un poco más a fondo la razón por la cual el propósito más deseado para el nuevo año es el de hacer dieta. Porque los cambios que llevamos en la dieta por Navidades son realmente muchos. Tantos, que en ocasiones nuestro organismo no solamente necesita urgentemente volver a la alimentación más sana y alejarse de comilonas, sino también una cura depurativa por la mucha marcha que le hemos pedido. Así que si a ti también te preocupa, y aunque vayas a disfrutar de las Navidades como siempre, quieres ser consciente de todo lo que cambiamos, te invito a revisar el listado que hacemos a continuación.

Exceso de alcohol

Quizás es el exceso que más factura nos pasa en las Navidades. Al fin y al cabo, los brindis se acumulan, y en realidad nos encontramos con que si bien beber un poco no nos va a hacer gran daño, beber mucho y muchos días como suele ocurrir en estas celebraciones, sí que se va a notar en nuestro organismo. Así, nos encontramos que además de las resacas del día siguiente, los síntomas de cansancio y de ganas de hacer poco se van sumando en los días siguientes. Total, que después de reyes, acabamos necesitando una cura urgente.

Todo esto no tiene porque ocurrir. En realidad, podemos brindar por Navidades, pasárnoslo bien y disfrutar de cada evento bebiendo con moderación. Nada impide que el alcohol en cantidades razonables esté presente en estas fechas, pero si nos pasamos, luego la cuesta de enero se hará más larga.

Demasiados dulces

El exceso de dulce también es otro de los problemáticos cambios que sufre nuestra dieta por estas fechas. Ya no solamente de los clásicos turrones, sino también de tartas, pasteles y otras delicatessen que vemos en Navidad. Si además la familia es grande, o se come o cena con amigos, es más que habitual que cada cual traiga un postre, y precisamente por ello que acabemos poniéndonos las botas con todos ellos. No solamente nos harán ganar esos kilos que luego querremos eliminar en enero, sino que también pueden ser complicados para enfermedades crónicas como por ejemplo diabetes y otras relacionadas.

La moderación en este cambio en la dieta por Navidades no implica no probar uno solo de los tantos postres que hay en la mesa, pero al menos, valdría la pena ponernos unos cuantos límites. Aunque en todo caso, serás tú quién decida si una vez al año, como es el caso, no hace daño.

Comilonas pesadas y con nutrientes extras

Sin embargo, no solamente los dulces y el alcohol son los excesos de las fiestas. En las Navidades todas las mesas se llenan de abundante comida, y hay platos como los mariscos, las carnes asadas, o otras especialidades típicas de cada región que se suelen consumir en estas fechas mucho más que en otras. No hay nada de malo en ninguna de estas comidas, el problema está en el exceso de ella. Comemos hasta estar llenos, y terminamos uniendo la cena con la comida del día siguiente, repitiendo en ocasiones platos y en la misma abundancia.

En este caso, la moderación pasa por entender a nuestro propio cuerpo. Él nos dirá cuando no puede más, y lo mejor es frenarnos precisamente ahí. Además, sería recomendable tomarnos tras tanta comida, abundante y variada algún tipo de digestivo, que en caso de llevar alcohol, como por ejemplo los sorbetes de mandarina y de limón, debería entonces de pasarse a una reducción de éste en el resto de la cena. El café y el té también son buenos aliados en este proceso.

¿Y tú, cuáles son tus cambios básicos en la dieta que llevas a cabo por Navidades? ¿Hay muchos excesos?

Imagen: Christmas lights

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