Los edulcorantes artificiales podrían no ser una buena alternativa

En la revista Nature ha salido publicado una nueva investigación que podría vincular la obesidad y la diabetes con el alto consumo de estos edulcorantes

obesidad

Buscando noticias de nuestro interés, hoy he topado con una que me ha parecido curiosa. ¿Cuántas veces hemos usado edulcorantes porque pensábamos que no engordan? Personalmente yo los he usado en alguna ocasión, aunque siempre he preferido el agradable sabor dulce del azúcar de toda la vida, o como mucho, el azúcar moreno que parece que es mucho más sano. Pues bien, parece ser, según un estudio reciente, que los edulcorantes artificiales no tienen el efecto que se espera de ellos. 

Esta afirmación viene de un estudio realizado en Israel, concretamente en el centro Weizmann Institute of Science. Según los investigadores, el consumo de estos edulcorantes artificiales puede provocar intolerancia a la glucosa y alteraciones metabólicas que, al parecer, están relacionadas precisamente con la obesidad y el sobrepeso. La intolerancia a la glucosa podría provocar pasar a una fase previa a la diabetes, donde hay una mayor concentración de azúcar en la sangre.

En otras palabras, los edulcorantes artificiales nos los venden como una opción que endulza pero no engorda, aunque la realidad podría ser justo la contraria. Este trabajo se ha publicado en la prestigiosa revista Nature,donde se puede leer la explicación a esta contradicción. Tras los resultados publicados, los autores de la investigación afirman que el hecho de que se haya expandido tanto el uso de estos edulcorantes a nivel mundial y que se usen tanto en alimentación como en muchas bebidas y refrescos, podría ser una de las causas del aumento de obesidad y diabetes en el mundo. 

Esta afirmación es muy tajante, bajo mi punto de vista, pero si estos investigadores han llegado a estas conclusiones, me pregunto qué deberían hacer las autoridades sanitarias para evitar que se siga comercializando un producto que se sabe que puede provocar obesidad, una de las enfermedades más extendidas en todo el mundo. La respuesta la encontramos en expertos en el tema, como el secretario de la Sociedad Española de Endocrinología, Miguel Ángel Rubio. Según su opinión, los investigadores israelíes han usado la dosis máxima permitida por las autoridades americanas -5 miligramos por kilo de sacarina- y resulta que esas dosis no se consumen habitualmente, por lo que la afirmación es una exageración.

Otros expertos opinan que la investigación se ha hecho en ratones y que su flora intestinal es diferente a la nuestra y que, por tanto, es demasiado prematuro afirmar que los edulcorantes artificiales pueden provocar obesidad o diabetes. Ciertamente, afirmar algo así debe de ser a través de un consenso general, de manera que nadie tenga que salir perjudicado por afirmaciones semejantes. Pero lo cierto es que, cuando se comienza a investigar algo que afecta a la salud de las personas, se debería dar mucha prioridad para estar seguros de que, como el caso que nos ocupa, los productos comercializados no sean dañinos de ninguna manera, o al menos que se sepa realmente cuál es su efecto sobre la salud. ¿Qué opináis vosotras?

Vía | elpais.com
Foto | Nodnarb Truk

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