Mapa erógeno de la mujer Capítulo I

En esta entrada revisaremos detalladamente las zonas erógenas de la mujer y daremos consejos sobre los mejores masajes en estas zonas.

La vida de pareja, muchas veces se hace rutinaria con el correr del tiempo, la pasión inicial va cediendo paso a otras cualidades o características de la pareja como la crianza de los hijos o las preocupaciones laborales. Lo cierto es que, estos cambios, positivos o no, suelen coincidir con una monotonía que se manifiesta en mayor grado en la parte afectiva y sexual de la pareja. En esos momentos, la pareja trata de enderezar el timón de la relación realizando actividades diversas como irse de viaje, matricularse en cursos de pareja o simplemente suben el volumen a sus actividades sociales. Esto parece resultar hasta cierto grado, luego del cual, se vuelve al estado inicial de monotonía. El timón ya está al máximo y no se puede girar más ¿Qué hacer entonces? Quizá la solución esté más cerca de lo que usted creyó y la tenga entres su propias manos. En efecto, sus manos mismas son la solución. Se ha comprobado que muchas parejas reviven su sexualidad que parecía moribunda, cuando incluyen largas sesiones de masajes antes del acto sexual. Incluso a veces no es necesario llegar al coito puesto que el masaje prolongado en si mismo puede desembocar en un placentero orgasmo.

Imagen tomada de Flickr por fan total

Para realizar estos masajes de la manera más efectiva, lo mejor es que tengamos una guía o mapa completo del cuerpo de la mujer. Para ser honestos, debemos decir que toda la superficie epitelial de la mujer es una zona erógena por excelencia, a diferencia del hombre que pude tener sus zonas erógenas más focalizadas. Con la mujer más bien se trata de la intensidad y la dedicación que uno le ponga a los masajes que dará a su pareja puesto todo el cuerpo femenino es de naturaleza erógena. Dicho esto, comencemos a definir la cartografía del cuerpo femenino. Empecemos por el punto más alto, los cabellos. Estos masajes son un buen preámbulo y es el primer contacto con la pareja en el que debemos pasar nuestros dedos entres sus hebras al tiempo que desenredamos suavemente sus cabellos.

Se puede empezar también desde la base del cuero cabelludo, acariciando todo el cabello en bloques siempre hacia la parte posterior de la cabeza, luego podemos ir entrando con las yemas de los dedos a explorar el cuero cabelludo, siempre con delicadeza y haciendo movimientos circulares al tiempo que vamos llevando su cabeza de un lado hacia otro. El objetivo es lograr una completa relajación que incluso se puede matizar con pequeños tirones de las hebras del cabello que salen del área cercana a la nuca. Esto provoca excitación en muchas mujeres por la sensación de dominación y posesión a que están siendo llevadas.

Pasamos ahora a la zona del rostro. Aquí es importante el contacto de las miradas y es preferible tomar una postura frente a frente y sentados. Podemos empezar tomando su rostro entre muestras manos pasando nuestros dedos por sus mejillas y estacionándonos cerca las orejas. En ese momento se puede intepolar besando los párpados cerrados de la pareja para ir bajando por sus mejillas. También podemos pasar las yemas de nuestro dedo índice por sus labios inferiores dos veces antes de besarlos. Luego regresar al contacto visual cara a cara, dejar que ambos ritmos respiratorios inunden el ambiente. Podemos introducir algunas técnicas de petting aquí y dejar que ella chupe uno de nuestros dedos sensualmente. Los labios son una de las zonas erógenas más potentes de la mujer y pueden llegar a tener un orgasmo al estimular bien esta zona. Los besos deben ser apasionados y explorativos, algo que justamente se pierde conforme pasa el tiempo de relación. Podemos aplicar pequeños mordiscos en los labios inferiores también al tiempo que la sujetamos fuerte entre los brazos. Algunos consejos exóticos proponen utilizar unas gotas de limón al besar para aumentar la sensación de placer ya que la mujer se guía mucho por el sentido del olfato.

Imagen tomada de Flickr por Dr Solsdberg

En este punto, las pulsaciones ya deben estar bien elevadas para nuestra pareja y el calor va subiendo. Es hora de acercarnos a las orejas de nuestra pareja para lo cual debemos desplazarnos unos cuantos grados hacia uno de los lados. Las orejas son zonas que contienen innumerables terminaciones nerviosas y es bueno que al llegar hasta allí, nuestra pareja ya se encuentre excitada, de lo contrario la sensación se podría confundir con la producida por las cosquillas. Debemos acariciar con suavidad, sólo rozando con la yema de los dedos, los besos deben ser sumamente delicados y sobre las zonas más exteriores, nunca al centro del pabellón auricular ni sonoros puesto que el eco rebotará hacia adentro de sus oídos provocando una sensación muy desagradable y aparatosa. En esta parte, podemos susurrarle algo al oído para añadir mayor excitación o incluso soplar muy finamente sobre la el pabellón interno. Mientras tanto, nuestras manos ya deben estar explorando las regiones que serán estimuladas a continuación y que revisaremos en una próxima entrada.

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