Mapa erógeno de la mujer Capítulo II

En esta entrada revisaremos detalladamente las zonas erógenas de la mujer y daremos consejos sobre los mejores masajes en estas zonas. Segunda entrega.

Continuando con el mapa de las zonas erógenas femeninas, llegamos a una zona muy especial para ella, el cuello. Zona erógena por excelencia en todo su perímetro, podemos comenzar dando tiernos besos de arriba hacia abajo sobre uno de los costados e ir explorando todo el frente. A su vez, podemos recorrer con la punta de la lengua las mismas zonas. Otra técnica muy empleada es la succión de esta zona la cual debe hacerse con suavidad para evitar dejar hickies o marcas. También les gusta mucho a las mujeres, los besos en la nuca. En esta parte debemos recoger su cabello entre las manos y sostenerlo en la parte alta de su cabeza mientras damos pequeños soplidos sobre la nuca, dibujando formas aleatorias para luego proceder a besar suavemente la nuca. Podemos después avanzar hacia los costados, siempre besando toda la zona del músculo trapecio y llegar hasta sus hombros, zona muy sensible para ellas y que no debemos obviar. Podemos besar con un poco más de fuerza esta zona y alternar con pequeños mordiscos mientras sujetamos sus brazos entre nuestras manos. Una de las zonas más sensibles del cuello es la parte cercana a la oreja y no debemos olvidar explorar en esa área.

Imagen tomada de Flickr por jubilo-haku

La siguiente zona que marca el mapa son los brazos y las manos. Los brazos tienen una piel especialmente delicada y es tan sensible como el cuello, por tanto debemos tener cuidado de no apretar muy fuerte con las manos ni dar mordiscos muy fuertes. Podemos besar y recorrer con la lengua ambos brazos y enfocarnos en la cara interna de estos que son especialmente erógenos. La zona de las axilas también es muy sensible y un muy fuerte para algunas personas. Hasta esa área debemos acercarnos con cuidado y solicitar permiso de ingreso sin palabras, ella nos hará un gesto de pase o deténgase si se siente cómoda al ser estimulada allí. Luego podemos tomar sus manos entre las nuestras y besarlas en señal de respeto, reverencia y entrega total a ella y al momento. En el anverso de sus manos podemos dibujar círculos con nuestros dedos al tiempo que nos llevamos algunos hacia nuestra boca y los lamemos y besamos con ternura. En este momento se puede tener contacto visual directo con la pareja.

Es hora de estacionarnos un buen rato, es momento de rendir culto a una de las zonas erógenas de máximo placer para la mujer y de mayor disfrute de los hombres como lo son los senos. Sin embargo, la mejor forma de estimulación depende aquí del gusto de cada mujer. Hay algunas que prefieren los tiernos besos y las ligeras exploraciones de los pezones, mientras que a algunas de ellas les gusta que los besos sean más profundos y que los mordiscos sean más marcados. Lo que debemos hacer al llegar a esta área es reconocer toda la zona con nuestra boca mientras sujetamos los costados de la pareja. Los besos deben ser continuos en esta parte, al igual que los jugueteos con la lengua alternados con pequeños mordiscos y succiones de los pezones. Nuestras manos también pueden entrar en juego aquí y apretar los senos de la mujer, moldearlos y besarlos al mismo tiempo. También podemos juntarlos unos con otros, al tiempo que nuestra nariz y labios quedan dentro. Incluso se pueden palmotear ligeramente de derecha a izquierda para conseguir una mayor excitación tanto de ella como de nosotros. El tiempo que nos tomemos en esta zona, será muy apreciado.

Imagen tomada de Flickr por el guada

Muchos hombres sólo pueden llegar hasta esta parte del mapa, luego de lo cual deben iniciar el coito porque se encuentran muy cerca del clímax pero los que logran seguir adelante en el mapa, pueden encontrare tesoros inestimables de placer prolongado en la exploración de otras zonas. A continuación tenemos de la mujer, su abdomen. Nos acercamos al ombligo y generalmente estamos echados encima de ella a esa altura. Si nos arqueamos para besar esta zona, es posible que no podamos contener el orgasmo así que debemos seguir totalmente echados o incorporarnos muy lentamente y respirando profundo. Toda esta zona la podemos recorrer con besos mientras estiramos nuestros brazos para alcanzar sus senos y continuar nuestro trabajo en esa zona. Incluso podemos añadir algo de variantes a los masajes y emplear frutas. Podemos colocar una uva en su ombligo y tratar de quitarle la cáscara sólo con nuestros dientes. Debemos alternar esto con exploraciones en base a besos que se expandan hasta la zona del pubis, lo cual creará intensos espasmos en la mujer que probablemente ya haya tenido más de un orgasmo para entonces. Aún nos falta la segunda mitad del mapa que continuaremos en la siguiente entrega.

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