Objetos muy usados por los fetichistas

El fetichismo y los objetos fetiches. Toda la información acerca de esta práctica sexual.

En la primera infancia, incluso antes de que el niño comience a caminar, una de las cosas que están dentro de su campo visual son los zapatos de quienes lo rodean.

Y éstos pasan a convertirse en toda una atracción para este pequeño y curioso ser.

Otros de los hábitos comunes de los niños, es que para dormirse, necesiten tocar, acariciar o llevarse a la boca, un pedazo de tela suave, como la seda o el raso.

Esto no quiere decir que todos los niños tengan de adultos tendencias fetiches, o que lleguen a practicar el fetichismo, ya que para llegar a convertirse en un fetichista, será necesario que intervengan diversos condicionamientos, teniendo un importante rol aquí, la educación sexual que el niño reciba.

De esta manera, la persona que practica el fetichismo, busca objetos que evoquen a su infancia, objetos cálidos, suaves, de un determinado color, textura y olor.

Zapatos, botas, cinturones, camperas, pantalones, tapados y prendas íntimas, son algunos de los preferidos.

El fetichista, hace todo un culto de los elementos materiales, y se llega a convertir en un gran coleccionista de aquellos objetos que le provocan placer con sólo mirarlos, tocarlos u olerlos.


El objeto elegido, llega a suplantar a la persona deseada y al acto sexual, ya que con sólo tener un contacto con el mismo, el fetichista, conseguirá tener una excitación sexual y hasta llegar al orgasmo.

Este tipo de parafilia, tiene muchas variantes, ya que el fetichista, no necesariamente se excita con objetos materiales, ya que también lo puede hacer con partes específicas del cuerpo del ser humano, algo muy común es con los pies de las personas.

En las distintas sociedades, esta práctica se da con mayor frecuencia que en otras, o por lo menos se hace más conocida porque no se la oculta.

Tal es el caso de Japón, que cuenta con varios locales comerciales, en donde acuden los fetichistas, para “abastecerse” de sus objetos de deseo.

Y ya no llama la atención de un comercio que vende prendas íntimas “usadas” de mujeres, las cuales están a la vista en un exhibidor refrigerado.

También son frecuentes los clubes fetiches especialmente ambientados para satisfacer la alta demanda por la práctica fetichista.

Los uniformes de colegialas, son los objetos fetiches preferidos por los japoneses.

Hasta existe un café en Japón, muy concurrido por residentes y turistas, llamado Edelstein Boarding School, atendido por camareras vestidas de colegiala.

Una práctica que suele ser inofensiva, siempre y cuando no se vuelva algo compulsivo y recurrente que afecte la vida social o laboral de quien lo practica.

Foto 1 de bbonato en Flickr
Foto 2 de samantha_caramelo en Flickr

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