¿Por qué se piensa que las grasas son malas?

Casi siempre se asocia seguir una dieta baja en grasas con una alimentación positiva. Sin embargo, esto dista mucho de ser cierto. Analizamos por qué necesitas las grasas.

GRASAS

Las dietas bajas en grasas son las mejores. Esto lo habrás oído decir una y otra vez, y muy probablemente lo repitas como un verdadero loro. La sociedad nos ha inculcado que los alimentos que contienen grasa no son positivos, y casi todos nos hemos tragado el cuento. Ahora bien, si cuando hablamos de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para trabajar con normalidad se incluyen las grasas ¿cómo pueden ser éstas buenas y malas a la vez? No parece que tenga mucho sentido… ¿En qué estamos fallando? A continuación te lo contamos.

El papel de las grasas en nuestro cuerpo es vital para almacenar la energía que vamos a necesitar en determinados momentos en los que nuestro organismo no cuenta con la ingesta directa de alimentos. Además, gracias a las grasas se desarrollan muchos de los procesos que nos mantienen vivos, y por lo tanto, es un error condenarlas a que sean insalubres. Otra cosa es que, en esto del mundo de los nutrientes, no todos son buenos o malos, sino que existen matices. Es precisamente ahí en donde la teoría adquiere sentido. Hay grasas mejores que otras, y por eso hay ciertos tipos de grasas que conviene evitar, y otros tipos de grasas que es mejor consumir más a menudo. A continuación te explicamos más sobre el tema para que descubras por qué es un error decir que las grasas, en términos generales, no son saludables.

Los aceites muy refinados, aquellos que se sabe pueden producir cáncer, y las grasas más pesadas pueden no ser demasiado positivos para la salud. Sin embargo, otros tipos de grasas como el aceite de oliva, los aceites vegetales tradicionales, o incluso la mantequilla como grasa animal con un consumo correcto, no tienen nada de malo en nuestra dieta. Todo lo contrario. Este debate se está generando actualmente en los Estados Unidos, país en el que se ha solicitado una revisión general de los criterios dietéticos que se utilizan para clasificar las recomendaciones médicas sobre nutrición. El planteamiento inicial es el de eliminar las grasas como algo malo, porque realmente, no lo son.

Dietas en las que puedas incluir toda la grasa que quieras

Las primeras conclusiones apuntan a que, tras los últimos avances de investigaciones y de la propia ciencia, las grasas no pueden ser consideradas como el demonio de los nutrientes que nuestro organismo requiere. Muchos expertos esperan que la decisión que se tome sea la que avanzamos con el subtítulo anterior. Que ninguna dieta baja en grasas pueda ser considerada buena. Y que ninguna que las contenga en mayor proporción pueda ser considerada mala. Puede parecer casi una utopía, pero las últimas informaciones apuntan precisamente a esa tesis.

Sin embargo, cabe recordar las muchas veces que la ciencia se ha desdicho a sí misma, como por ejemplo ocurrió en España con la negativa a considerar el aceite de oliva o el pescado azul como buenos, para luego ser considerados unos de los mejores alimentos que se podían tomar en una dieta. Y entre tantas veces que se dice una cosa, y luego la contraria, la sociedad tarda en adaptar todos esos cambios. En el caso de las grasas, nos referimos a más de cuatro décadas demonizándolas en la nutrición. Por tanto, se requerirá mucho tiempo para que socialmente se acepte que la grasa no tiene nada de malo, es más, que la necesitamos para que nuestro organismo funcione con normalidad. Quizás mucho más tiempo aún será el que nos haga falta para entender que las dietas que tienen alimentos grasos no son malas, ni tampoco nos harán engordar. Y es que cambiar la cancioncilla que nos han inculcado desde pequeños va a resultar bastante complicado.

Si a toda esta ecuación añadimos que estamos en un mercado en el que el culto al cuerpo parece no tener fin en la publicidad, y los productos light parecen aparecer por todos lados, la ciencia podrá llegar a las conclusiones que quiera y hacerlas públicas por todos los medios, pero no cabe duda que la sociedad tardará mucho más en digerirlas. Valga la metáfora. Yo por mi parte, creo que la mejor tesis que se puede llevar a cabo en nutrición y para seguir una dieta saludable es la de comer de todo. Siempre con moderación y ajustando el consumo a nuestras necesidades calóricas reales. Lo demás, es más un cuento que otra cosa.

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