Productos light: lo que necesitas saber sobre ellos

Toda la información sobre los productos light y sus efectos en la salud

Productos light

Fue en la década de los 90 cuando se produjo el auge de los productos light. En aquel entonces, se empezó a tomar conciencia de lo perjudiciales que eran las grasas trans para la salud, y multitud de marcas lanzaron versiones más saludables de sus productos. Sin embargo, no fue hasta 2006 cuando entró en vigor la primera legislación que determinaba cuándo las marcas podían bautizar sus productos como light.

Se vendían como más saludables y bajos en grasas, y se hacía especial hincapié en el hecho de que no engordaban. En 2006 entró en vigor un reglamento europeo en el que se establecieron una serie de criterios que las marcas tenían que cumplir para incluir afirmaciones nutricionales en sus productos. En base a esta norma, los alimentos pueden ser considerados light siempre y cuando se haya reducido su aporte calórico un 30% con respecto a los originales.

Ahora bien, esto no significa necesariamente que sean saludables o tengan pocas calorías. Existe una gran confusión al respecto. En 2012 se aprobó otro reglamento para poner orden a los mensajes que las marcas enviaban a los consumidores, como “ayuda a tu sistema inmunitario” o “reduce el colesterol” para promocionar determinados alimentos.

Azúcar y grasas

Para la elaboración de los productos light, una de las principales sustancias que se sustituyen es el azúcar, generalmente por fructosa, aunque también pueden ser otros edulcorantes artificiales, como la stevia. Es importante utilizar estos edulcorantes artificiales con moderación ya que si se ingieren en grandes cantidades pueden provocar diferentes trastornos del aparato digestivo, como flatulencias y diarrea.

Hay que tener especial cuidado con estos edulcorantes en dietas de pérdida de peso porque, aunque no contengan calorías, hacen que el organismo active la formación de insulina. Es más, al contrario de la creencia popular, estas sustancias no generan sensación de saciedad, sino que pueden dar más hambre minutos después de su consumo.

Existe una gran confusión en lo que respecta a la sustitución de las grasas en los productos light. Hay un gran número de alimentos cuyo contenido graso es prácticamente nulo por la propia naturaleza de los mismos. Teniendo esto en cuenta, a los fabricantes les resulta muy sencillo indicar en la etiqueta que son productos bajos en grasas o light.

Son alimentos muy útiles tanto para quienes quieren perder peso como para quienes quieren mantener las grasas bajo control por el bien de su salud. ¿Cuándo se considera que un producto es bajo en grasas? Cuando menos del 30% de las calorías provienen de estas.

Son muchos los alimentos cuyo contenido en grasas aumenta de forma exponencial por los aliños y las salsas. Las versiones light de estos productos, como la margarina o la mayonesa, disminuyen mucho su contenido graso. Al eliminar las grasas, también se reduce el aporte calórico, pero el principal problema es que muchos de estos productos no mantienen las propiedades organolépticas de los originales.

Por esta razón, se utilizan una combinación de diferentes componentes, como proteínas, gomas o fibras, que ayudan en cierta manera a mantener las características de los productos originales. Las proteínas se utilizan como sustitutos de las grasas especialmente en productos congelados.

Es fundamental que el etiquetado indique con claridad el contenido de grasas, así como las calorías por ese contenido. Cuando los productos a los que que se les han eliminado las grasas, tienen menos del 50% de calorías y grasas que los originales, ya se les puede denominar productos light.

¿Los productos light son más saludables?

El hecho de que los productos sean light no significa que sean necesariamente más saludables que los originales. Muchas veces la reducción en las grasas se sustituye con otras sustancias que no le hacen ningún bien a la salud. Por lo tanto, al contrario de lo que se cree, hay que consumirlos de forma puntual.

Uno de los principales errores es pensar que todas las grasas son perjudiciales. Sin embargo, el organismo las necesita para funcionar correctamente. Los productos 0% grasas no solo no tienen grasas malas, sino que tampoco tienen las buenas, que son clave para el cuidado de la salud cardiovascular.

Eliminar las grasas de la dieta, si no existe recomendación médica para ello, puede dar lugar a diferentes problemas, porque dificulta la absorción de algunas vitaminas.

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