¿Se puede comer pescado azul durante el embarazo? Mitos y realidades

Dentro de la alimentación hemos vivido varias etapas de consejos que han terminando dándose la vuelta. Hoy queremos analizar la recomendación de no comer pescado azul durante el embarazo.

pescado azul

Probablemente hayas oído que no es nada recomendable comer pescado azul mientras se está embarazada. O quizás incluso, hayas escuchado la tesis más radical. No deberías comer pescado en absoluto durante el período de gestación. Sin embargo, lo que hasta ahora se creía algo cierto, parece que comienza a gestar dudas en los científicos, sobre todo tras las últimas investigaciones que datan ya de hace 20 años y que se han venido actualizando hasta la fecha. La razón por la que muchos seguimos pensando que el pescado, y sobre todo el pescado azul es malo en el embarazo es por su acumulación de mercurio y derivados de éste.

De hecho, se suponía que el pescado azul no estaba recomendado para las mujeres que estaban embarazadas precisamente por el hecho de que el mercurio que contenía afectaba al desarrollo del feto. Es más, está demostrado que el mercurio puede reducir el desarrollo cerebral del feto e incluso puede causarle daños permanentes. Las cantidades que para un adulto son tolerables, para el feto resultan mortíferas. Pero al mismo tiempo, el pescado azul es rico en aceites omega 3, esos que tanta importancia tienen en nuestros días y a los cuales se les asocian múltiples beneficios. Y resulta que esos mismos ácidos grasos podrían, por si mismos, reducir la toxicidad del pescado azul para el niño.

El pescado azul y el mercurio

Si bien hasta hace relativamente poco se pensaba que el mercurio que poseía ese pescado azul no era tolerable para los pequeños, tras los muchos estudios realizados a lo largo de dos décadas se ha concluido que en parte, esos ácidos del pescado son capaces de reducir el potencial peligro del mercurio en el feto y que por lo tanto, desaconsejar el pescado azul en las embarazadas no sería coherente. De hecho, se trataría de colocar en una balanza lo positivo y lo negativo de este alimento en el caso de las mujeres embarazadas. Si bien por un lado el mercurio puede resultar tóxico al niño, los ácidos omega 3 son necesarios para el desarrollo vital del feto. Y si al mismo tiempo, esos ácidos grasos presentes en este pescado, reducen por sí mismos el mercurio, o mejor dicho, el daño del mercurio en el feto. ¿Qué más se puede pedir?

Está claro que en este caso, las recomendaciones médicas se apresuraron a eliminar de la dieta de las embarazadas a un alimento que en nuestra vida diaria de adultos se considera esencial por sus muchas propiedades y por los beneficios que aporta a nuestra salud. Y ahora que se ha descubierto que ese alimento, por si mismo, podría reducir cualquier riesgo, es hora de darle la vuelta a la recomendación. De hecho, las últimas investigaciones que se han llevado a cabo, aún va más allá y se ha testado a niños pequeños cuyas madres consumieron durante el embarazo más dosis de omega 3 que otras, y se ha validado que en muchas de las pruebas de destreza mental respondían mejor que otros pequeños que no habían estado tan expuestos a estos beneficiosos ácidos grasos. Así que lo negativo del mercurio no solo queda invalidado, sino que también el omega 3 está asociado a un mejor desarrollo mental del pequeño.

Entonces ¿qué hago, como pescado azul o no durante el embarazo? Está claro que lo que ha ocurrido ha sido muy parecido a la época en la que no se recomendaban las grasas del aceite de oliva, o del jamón serrano. Sin embargo, ahora, tras los últimos descubrimientos y avances, resulta que son algunas de las mejores. Por lo tanto, viendo que el mercurio al que te expones tú y se expone el niño queda mitigado por los ácidos omega 3, se puede consumir pescado sin problema durante el embarazo. Y cuando digo sin problema, me refiero a incluirlo en una dieta variada compuesta por todos los demás nutrientes, tampoco se trata de hacer una dieta únicamente de pescado, porque ya sabemos que eso no sería ni adecuado, ni saludable.

Probablemente casos que hoy consideramos negativos para nuestra salud, con alimentos que han pasado a no estar recomendados, el día de mañana, cuando la ciencia avance, nos demostrará que quizás no sean tan malos como creíamos. Y en otros casos, veremos como alimentos que hoy consideramos fuentes de salud, quizás tienen unos efectos que no nos gustan tanto y que tendremos que recortar el consumo en nuestra dieta. De momento, procuremos una alimentación saludable y variada, basada en la que es una de las mejores dietas del mundo; la nuestra, la mediterránea.

Imagen: Javier Lastras

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