Sexo durante el embarazo

La gestación es un momento en la vida de la futura madre donde los sentimientos, emociones y sensaciones están a flor de piel. Es por esto que una buena manera de desarrollar el componente emocional entre los padres puede ser mantener relaciones sexuales. Sin embargo la conveniencia o no del sexo durante el embarazo ha sido motivo de discusión de los profesionales durante mucho tiempo. Con el adelanto científico las investigaciones actuales han aportado diversas conclusiones que se resumen en que practicar sexo durante la gestación de manera regular es beneficioso para ambos padres, lo que redunda en una situación de mayor bienestar para el feto.

Sexo en el embarazoUno de los escollos con los que se encuentran las mujeres embarazadas a la hora de mantener relaciones íntimas es la pérdida del deseo sexual que se constata en un elevado porcentaje de ellas, sobre todo durante el primer y tercer trimestre. La explicación es sencilla y puede hacer que la futura madre se relaje al comprender que son cambios naturales que su cuerpo experimenta para proteger al bebé. La progesterona, hormona femenina por excelencia, actúa inhibiendo el deseo en los primeros tres meses de gestación para garantizar que el útero no se contraiga en exceso, lo que conllevaría el aborto natural, puesto que esos primeros meses son críticos para el niño. Tal es así que una relación sexual con penetración profunda podría provocar la expulsión fetal.

Desde el cuarto al sexto mes la madre deja de sufrir náuseas, mareos y ansiedad por temor a que algo vaya mal y comienza la mejor etapa: aquella en la que aprende a disfrutar de su embarazo. Es en el segundo trimestre donde el sexo puede ser una mayor fuente de satisfacciones y donde el padre puede participar más activamente en el cuidado de la gestante por medio de masajes y caricias que relajarán a la madre y al hijo. La penetración puede ser más profunda en esta etapa porque el riesgo de aborto es menor, lo que puede hacer que la pareja retome su actividad sexual casi como antes del embarazo.

BebeEl tercer trimestre puede ser más incómodo para la madre por el aumento de volumen que experimenta, los movimientos fetales, que se hacen cada vez más llamativos y la ansiedad que produce saber que el parto se acerca. Además las contracciones uterinas durante el sexo pueden precipitar la salida fetal. Esta circunstancia puede ser beneficiosa cuando la gestante ha salido de cuentas para provocar el nacimiento de manera natural, y no es extraño que el médico o la comadrona que atienden a la madre recomienden tener relaciones sexuales a los padres en casos en los que se retrasa el parto.


A pesar de que la experimentación en la pareja es lo que llevará a descubrir la postura más cómoda para ambos, es mejor evitar las posiciones donde la penetración sea más profunda. Ahí van algunos consejillos:

– La mujer se recuesta sobre almohadas y eleva las rodillas, el hombre se tiende entre sus piernas.
– La mujer se acuesta boca arriba con las rodillas elevadas y las nalgas apoyadas sobre varios cojines; el hombre se arrodilla entre sus piernas.
– Ambos se tienden de costado, uno frente al otro o la mujer de espaldas al hombre para realizar la penetración posterior.

A pesar de realizar la actividad sexual de manera cuidadosa, hay una serie de circunstancias que pueden impedir la práctica, son éstas:

– Pérdidas vaginales de sangre en cualquier etapa de la gestación.
– Aborto previo o embarazo de riesgo.
– Dolor y calambres abdominales, que podrían indicar un aborto incipiente en el primer trimestre, un desprendimiento de la placenta en el segundo o un parto prematuro en el tercero.
– Consumo de medicamentos para detener un parto prematuro en el tercer trimestre.
– Ruptura del saco amniótico, tras lo cual el feto deja de estar protegido de las infecciones que pudieran acceder por la vagina.

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