Tampón de vodka, otra peligrosa y absurda moda juvenil

Entre los adolescentes alemanes se está extendiendo una práctica que pretende evitarles el aliento a alcohol y así no ser reprendidos por sus padres al volver bebidos

De los dementes creadores de «Vodka por los ojos» llega… «Vodka por otros conductos corporales, no orales». No es una película mala de Santiago Segura, sino que se trata de una nueva, estúpida y con seguridad, poco sana, práctica que parece haberse puesto de moda en algunas latitudes europeas. Aunque todos sabemos que la palma en eso de hacer el cafre se la llevan los chavales norte-americanos, puesto que se trata de una práctica que surgió en Estados Unidos bajo el nombre de «slimming».

Los tampones pueden convertirse en un peligroso aliado para los jóvenes embriagados

Nuestros lectores quizás recordarán cuando nos hicimos eco de una peligrosa tendencia similar que hace unos meses empezó a extenderse, sobre todo gracias a los vídeos de Youtube en los que intrépidos jóvenes pretendían cogerse una buena cogorza a base de echarse vodka directamente en los ojos. Pues parece ser que la astucia y perspicacia que caracterizaba a esos practicantes, ha permitido descubrirles ahora nuevos orificios susceptibles de ser profanados por el espirituoso en cuestión.

En esa ocasión, los pioneros fueron los británicos, pero ahora el mérito se lo llevan los alemanes. Y es que ha sido la policía local de la ciudad germánica de Tuttlingen la primera en alertar a la opinión pública de que se está esparciendo entre los adolescentes la falsa creencia de los beneficios de usar tampones empapados en vodka para embriagarse sin «efectos secundarios paternos».

El motivo es ahora a su vez distinto al del vodka por vía ocular, ya que si ése buscaba que los efectos etílicos fueran rápidos y contundentes, en el caso que nos ocupa hoy los adolescentes pretenderían ahorrarse la problemática de regresar a casa con el aliento impregnado de alcohol. Y es que ya se sabe que la disciplina alemana puede acarrear buenas dosis de severidad paterna que bien merece apañárselas cómo sea. Aunque sorprende que nadie haya caído en que quizás una pastilla de regaliz o de menta podría solucionarles la papeleta mucho más fácilmente.

De nuevo, las autoridades sanitarias se han apresurado en desmentir este bulo, advirtiendo a los posibles seguidores de esta técnica, en particular a las chicas, de que el alcohol puede dañar seriamente las paredes de la vagina y aumentar el riesgo de infecciones.

Lo curioso del caso es que no sólo ellas encuentran beneficiosos los tampones para emborracharse, puesto que también se han reportado casos de uso de este método entre los chicos, que se introducirían el tampón por vía anal. Desconocemos si serían ellos mismos los que se dirigirían expresamente al supermercado a proveerse de tal producto.

Un caso se detectó a principios de marzo durante un festival callejero en la ciudad de Constanza, dónde una niña de 14 años se desmayó parece ser altamente intoxicada por el uso de un tampón de vodka, tal y como informó el diario local Südkurier. Fué entonces cuando las autoridades se dieron cuenta que la cosa se estaba convirtiendo en un auténtico fenómeno en la región.

Esperemos que los jóvenes españoles se libren de estas pseudomodas estúpidas y a nadie se le ocurra meterse sangría por la oreja antes de salir de fiesta.

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