Vaginismo, miedo a la penetración

Mujer camaEl vaginismo se produce cuando existe una gran dificultad para conseguir una penetración normal debido a que la vagina se contrae involuntariamente, lo que no permite el paso del pene. Y no sólo es involuntaria, sino que quien la padece no suele saber a que se debe el dolor que surge cuando practica el coito.

Cuando la mujer se excita, su vagina se relaja, volviéndose flexible y adaptándose al miembro masculino, el cual penetra sin molestia alguna. Cuando la mujer sufre vaginismo, los músculos vaginales se ponen rígidos e impiden dicha penetración.

Las causas de este trastorno son psicológicas: El vaginismo aparece cuando existe miedo, cuando la mujer teme dicha penetración, sea por causas que conozca o no. Es un sistema de defensa no siempre fácil de controlar por una misma. Hay que tener en cuenta que no siempre es porque efectivamente se haya dado un hecho anterior que explique ese miedo; puede resultar también de un temor irracional , ser la consecuencia de una educación estricta o de la inexperiencia como amante.

El tratamiento del vaginismo irá encaminado, así pues, a conseguir que la mujer aprenda a controlar los músculos de la vagina, a conocer sus reacciones y entenderlas, para así dominarlas y adiestrar su cuerpo.

Existen varios tipos de ejercicios que resultan muy apropiados para lograr este control, como, por ejemplo, los ejercicios de Kegel, que van dirigidos a aprender a tensar y a relajar a voluntad los músculos vaginales.

Estos ejercicios básicamente consisten en en retener y soltar la orina, para así conocer exactamente que músculos se utilizan y aprender a controlarlos. Las tensiones y dilataciones han de ser, cada vez, más largas, más prolongadas en el tiempo, para así aumentar la eficacia de estos movimientos.

Recomendable variante de estos ejercicios son el realizarlos mientras se está viendo la tele, o sentada esperando el autobús. También puede recurrirse a las llamadas «Bolas chinas«. Sería ideal si pasaran a formar parte de la rutina diaria. Además, un mayor control de estos músculos supone unos orgasmos más intensos y producir en el hombreConoce tu cuerpo, una vez conseguida la penetración, sensaciones realmente increíbles.

Por supuesto, para vencer el vaginismo también es muy importante conocer el propio cuerpo y sus centros de placer. Y en este proceso las manos de la afectada son grandes ayudantes. La mujer que lo padece ha de buscar ratitos para si, y, utilizando lubricantes, juguetear con sus dedos en su sexo, intentando introducirlos lentamente. Combinar este juego con los ejercicios de Kegel disfrutando relajada del momento, y de su cuerpo es una estupenda terapia. Más tarde se puede recurrir a la ayuda de un consolador, si es preciso.

Cuando ya pueda introducir algo en su vagina sin problemas, habrá ganado mucho terreno en su lucha contra el vaginismo.

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