Vitaminas que no pueden faltar en tu dieta (y cómo incorporarlas)

Para el correcto funcionamiento del organismo las dietas deben tener las cantidades adecuadas de vitaminas. En este caso analizamos las más importantes y te contamos cómo pueden formar parte de tu alimentación.

vitamina

Aunque tengamos una alimentación equilibrada, no siempre damos en el clavo al incorporar todas las vitaminas y minerales que necesitamos para gozar de una buena salud. Seguramente recordarás el nombre de algunas de ellas por sus iniciales, pero es posible que ya hayas olvidado su función en nuestro organismo. Por eso, te invitamos a echarles un repaso y, sobre todo, a poner de manifiesto cómo podrías volver a incorporarlas a tu dieta habitual. ¿Qué dices, te animas a comprobar que las vitaminas están aseguradas en tu alimentación?

Existen una serie de vitaminas y minerales que para su asimilación requieren de otros. Al mismo tiempo, no todas las vitaminas y minerales que contienen algunos productos pueden ser asimilados por completo por nuestro cuerpo. En ese sentido, hay que asegurarse no solamente de que estos se toman, sino que se dan las condiciones para que efectivamente sean asimilables en tu organismo. En todo caso, lo primero es recordar aquellos que más necesitamos y algunos de los alimentos que los incluyen. Colocando estos productos más a menudo en tus menús semanales es probable que encuentres la solución a cualquier problema alimenticio o de cansancio excesivo. Porque las vitaminas tienen mucho que ver con eso.

Principales vitaminas que necesitamos

El listado de vitaminas que necesitamos para cubrir los procesos que diariamente se llevan a cabo en nuestro organismo puede ser realmente largo. Sin embargo, en este caso, analizamos aquellas que son más comunes y a las que se presta mayor atención en los complejos vitamínicos. Aunque para determinadas personas estos pueden ser la solución, lo cierto es que una dieta equilibrada con todos los nutrientes puede ser la mejor de las opciones para encontrar todas las dosis de vitaminas que hacen falta. ¿Te apuntas a cambiar de hábitos?

Vitamina C

Ahora que llega el invierno, a todo el mundo le da por hablar de ella. En realidad, la relación que hacemos entre mucha vitamina C y la resistencia del organismo a catarros y gripes tiene que ver con la capacidad antioxidante de este elemento. De hecho, en nuestro organismo actúa de tal modo que mantienen nuestras células más «sanas» y de esa manera, estamos mejor preparados para un ataque de bacterias o virus. Eso no significa que no puedas sufrir enfermedades invernales por tomarla, pero desde luego, su consumo por debajo de lo recomendado no te hará estar mejor. Para incluirla en tu dieta, además de los cítricos, consume kiwi y verduras, ya que son los alimentos que en mayores cantidades la contienen.

Ácido fólico

Aunque es mucho menos conocido que la anterior, el ácido fólico se utiliza en varios procesos vitales que se llevan a cabo en nuestro organismo. El más conocido es para la prevención de la anemia. En muchos casos, el cansancio prolongado se debe a esta enfermedad, y la razón que más comúnmente está detrás de ella es la falta de este nutriente. Para asegurarte de que aparece en tu dieta vigila la cantidad de hortalizas que hay en ella ya que son los alimentos más recomendados para aumentar la dosis de este micronutriente. Además, en cuanto a las frutas, fresas y mangos suelen ser los mejores candidatos para combatir su déficit.

Vitamina A

Otra de las más conocidas y que de forma más frecuente aparecen en los complementos vitamínicos. Sobre ella, se conoce particularmente que es buena para la vista. En realidad, esto se explica porque la ausencia de esta vitamina está relacionada con problemas en los ojos que pueden, efectivamente, llevar a la ceguera. Sin embargo, hay que recordar también que la vitamina A es un potente antioxidante por lo que su consumo adecuado ayudará a estar más sanos de forma generalizada. Para asegurarte de que en tu dieta hay la suficiente tienes que apostar por el consumo de grasas animales, así como de hortalizas y verduras con pigmentaciones fuertes. Por ejemplo, la zanahoria tan conocida popularmente, pero también los tomates, los pimientos o el melocotón.

Como has podido ver, un consumo de verduras y frutas hará que en tu dieta no falten nunca las vitaminas que necesitas para gozar de una salud de hierro. En realidad, lo ideal sería aumentar esas dosis porque, generalmente, no consumimos de este tipo de alimento aquello que sí se recomienda. ¿Un truco para hacerlo fácil? Sustituye tus comidas a media mañana y media tarde por estos alimentos.

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