Divorcio con hijos

Cuando existe un divorcio y hay hijos de por medio, lo padres deben ser conscientes del sufrimiento de los pequeños. Ellos posiblemente no entiendan la situación y seguramente se sientan culpables. Es labor de los padres actuar de forma conjunta, respetuosa y hacerle sentir al niño que ellos les siguen queriendo y que la culpa del divorcio, en ningún caso, es suya.

Un matrimonio, ya sea con hijos o sin ellos, llega a la situación de divorciarse por diferentes motivos: la relación no funciona, no hay interés por ninguna de las dos partes por solucionar el conflicto, hay mal ambiente, se grita o se pelea, puede ser simplemente que se haya terminado el amor o que uno de los dos cónyuges se haya enamorado de otra persona. En cualquier caso, el final será el mismo: el divorcio. Para bien o para mal, el divorcio existe y cada vez hay más matrimonios que deciden poner fin a su vida en común, pero ¿qué pasa con los hijos?

El divorcio de los padres es muy triste para los hijos.

Ellos son testigos mudos de estas situaciones. Independientemente de si estuvieran al tanto de la situación por la que pasaban sus padres o no, su vida se rompe en mil pedazos cuando sus padres se divorcian. Si algo tienen los hijos es el amor de sus padres, que para ellos son su suelo donde andar, su cielo que los cobija o su pared donde apoyarse, lo son todo para ellos. El mero hecho de pensar que estarán separados, que sus padres ya no estarán juntos, es una tristeza inmensa para ellos.

Por este motivo, los padres, deben intentar ante todo hacerle más llevadero a los hijos este paso, que al fin y al cabo en ningún caso los hijos tienen culpa del desenlace. Este punto es el que me parece más importante, más que cualquier otro. Los padres deben ser capaces de hacer comprender a los hijos que ellos no tienen la culpa de nada. Pero no solo eso, para que los hijos puedan sobreponerse al trauma del divorcio, los padres deben poder llegar a acuerdos en los que el niño pueda disfrutar tanto del padre como de la madre, no deben poner impedimentos que fuercen malas situaciones. Es muy importante que los hijos vean que los padres se respetan, aunque ya no estén juntos.Si ya es duro que la familia se rompa, ¿cómo debe ser que te lleven de un lado a otro sin preguntarte qué quieres tú? Llegar a soluciones es muy difícil, porque si es duro poder ver solo a tu hijo en fines de semanas alternos, ¿qué tiene que ser para el niño ver a su madre o padre en fin de semanas alternos? Es decir, siempre va a haber alguien que sufre.

Ciertamente, con el tema de la custodia compartida se consigue que los padres y los hijos compartan más tiempo juntos, pero ¿qué sienten los niños haciendo las maletas cada semana? ¿Dónde tienen fijado su hogar? ¿Es beneficioso para su educación y su desarrollo psicológico tanto cambio? Posiblemente la solución de divorciarse es mejor que pelearse contantemente y hay muchos niños que dicen que prefieren ver a sus padres felices y que además consiguen más de sus padres cuando están con cada uno de forma separada.

Sea cuál sea la solución que adoptemos, lo importante es crear buen ambiente, hablar las cosas como personas civilizadas y ponernos en el lugar de los demás, incluidos nuestros hijos. Intentar ver los problemas desde su pequeño mundo puede ayudarnos a entender su sufrimiento y ayudarles a entender la situación a ellos.

Foto | allspice1 en flickr

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