El primer hijo cuesta unos 2.000 euros antes de nacer

A lo mejor es cuestión del buen tiempo, que hace que salir a pasear sea más agradable en esta época. Sin embargo, lo que está claro es que por alguna razón universal desconocida, cada vez que llega la primavera a todo el mundo le parece que hay más mujeres embarazadas por la calle que en cualquier otra época del año. Lo que no sabe todo el mundo es que en vez de llegar con un pan debajo del brazo, los bebés aparecen en este mundo con una factura invisible de casi 2.000 euros, y es que se calcula que el primer hijo cuesta esta cantidad antes de salir del vientre de la madre. Eso, por no decir que en cumplir el primer año, la factura muy probablemente pasará de los 7.000 euros. Pero ese ya sería un tema para un nuevo artículo. Vamos a analizar por qué, a rasgos generales, tener un bebé sale tan caro, incluso antes de nacer.

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En primer lugar, hay que decir que dar a luz a un bebé no sólo implica comprarle ropa, pañales y papillas. A parte de esos productos esenciales, la lista de la compra se dividirá en tres grandes bloques: lo que se tiene que comprar para al niño o niña recién nacido, las cosas que necesita la madre y, por descontado, el material necesario para preparar la llegada de un hijo en casa. Precisamente por este último bloque el coste del primer hijo acaba siendo bastante más elevado que los que llegarán después, que ya podrán aprovechar algunos productos caros como la cuna o el carrito de su hermano mayor.

Hablando de cunas, tenemos que decir que la gama más básica del mercado no baja de los 150 euros. Sin embargo, las hay que ascienden hasta los 800 euros. Además, a la cama habrá que añadirle el colchón (a elegir entre los de espuma, que costarán unos 20 euros, los de muelles o los más sofisticados de látex, de unos 120 euros). Y ese  colchón necesitará sábanas, edredón y chichoneras (todo por unos 125 euros). Pero al margen de la cuna, tampoco podremos olvidar la bañera, el moisés para trasladar al pequeño, la silla de paseo y la silla de coche. Y aquí ya tendremos que sumar unos cuantos euros más. Además de todo ello, los padres más caprichosos, ilusionados o con los bolsillos más holgados pordán rematar las compras con una hamaca donde repostar al niño, un trono donde sentarle a comer o el típico avisador electrónico para poder controlarlo en todo momento. Otra alternativa, que se pone cada vez más de moda, es encargar una lista de nacimiento en alguna tienda especializada en bebés, para que los familiares y amigos ayuden a financiar todos estos gastos, en forma de regalos.

Pero antes que nazca el niño también habrá que comprarle sus primeras piezas de ropa para salir bien preparado del hospital: conjuntos de algodón, pañales, toallitas, productos para su higiene…. Además de ello, en casa deberán esperarle los biberones, el chupete, el esterilizador para la leche, la trituradora para las papillas y un dosificador para la leche en polvo, entre muchos otros complementos. Sin embargo, lo que hay que tener claro es que las mujeres embarazdas han de desembolsar cantidades extraordinarias en ropa interior y prendas de tallas grandes que, muchas veces, no volverán a utilizar una vez sean madres. Vestidos, abrigos, faldas, pantalones y en general, piezas de ropa que valen lo mismo que cualquier otro conjunto y que, sin embargo, su uso sólo será temporal. Eso por no hablar de las medias de premamá, los pantys que alivian las piernas cansadas, las fajas post-parte…

Foto: inorganica en Flickr

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