Los niños que toman leche artificial se portan peor

Hasta ahora, el eterno debate sobre la lactancia materna se centraba en la duración que ésta debía seguir y los beneficios conseguidos para el bebé. Pues bien, si eso era poco, ahora el debate deberá incorporar una nueva variable: las consecuencias que genera la lactancia materna en el comportamiento del niño. El caso es que un reciente estudio científico elaborado por cuatro universidades del Reino Unido (Oxford, Essex, York y University College London) ha concluido que tras un mínimo de cuatro meses de lactancia materna, el niño o niña desarrolla menos problemas de actitud que aquel que ha sido alimentado con leche artificial. Es decir, que la alimentación influye en el posterior comportamiento del niño. Por su parte, los autores del estudio aseguran que la relación establecida es independiente de otros factores como la edad de la madre o su nivel socioeconómico.

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Para llegar a dicha conclusión, los autores del trabajo tomaron a 10.037 madres e hijos como muestra representativa de la población y cinco años después de haber nacido los bebés, sometieron a esos niños de 5 años a un cuestionario estándar para evaluar su comportamiento. De todos ellos, un 25% había sido alimentado con leche materna durante cuatro meses o más, mientras que el 75% restante había optado por la leche artificial o no había mantenido la lactancia materna durante, al menos, cuatro meses. Pues bien, los resultados pusieron en evidencia que un 6% de los niños que formaban parte del grupo que había sido amamantado con leche de la madre, tenía más problemas de comportamiento como hiperactividad, ansiedad o peor relación con los padres que el resto. En cambio, el porcentaje de niños con actitud problemática para el grupo que había sido amamantado con leche artificial se elevaba a un 16%, casi el doble que en el primer caso.

Si la pregunta que nos surge ahora es el por qué de esta diferencia, los expertos todavía no pueden dar una respuesta del todo clara para resolver nuestra duda. Sin embargo, ya han puesto algunas hipótesis sobre la mesa. Una primera opción que explicaría estas diferencias podría ser que «la leche materna contiene cantidades de ácidos grasos poliinsaturados esenciales, factores de crecimiento y hormonas que juegan un papel en el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso central», unas sustancias, que no siempre incluyen las leches artificiales (y las que lo hacen, todavía no han podido probar su eficacia a ciencia cierta). Otra posible explicación sería que «el acto de amamantar crea una relación especial entre la madre y su bebé, mayor interacción entre ambos que puede influir en la posterior actitud del niño».

Foto: Felipe Skroski en Flickr

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