Evolucionar

evolucionar

Qué sería del mundo si todo estuviese en orden, preestablecido y en su lugar… La vida pasaría a ser simple y llana, sin emociones, sin sobresaltos… y sin «vida». Como decía aquella canción: «Gira el mundo gira en su espacio infinito, con amores que comienzan con amores que terminan, con las penas y alegrías de otras gentes como yo…». Y es que como dice esta gran canción, el mundo gira y se mueve, y nosotros -cuales pececillos que se mueven según corrientes imprevistas-, nos movemos con él.

Y qué decir ante esto… porque gracias que es así. El ser humano en muchas ocasiones tiende a subirse al barco de la comodidad, ese en el que el paisaje siempre es el mismo, los viajeros nunca bajan o suben, y navega en un mar que al final no llega a ningún lado. ¿Porqué nos sentimos felices en un plano inmóvil y llano, cuándo podemos subirnos en millones de ellos… y evolucionar? Cierta vez leí sobre una teoría que se planteaba acerca de las evoluciones personales y, que se llamaba «La teoría de los tres escalones». Esta teoría tenía su fundamento en que las personas durante su vida, pasan por tres escalones. Estos escalones son los llamados: «los 3 escalones de la evolución personal». En esta teoría nadie puede dar un salto para llegar del primero al tercero.

Así que para pasar por todos ellos, debemos de pisar -bien fuerte- por cada uno. Claro está que todas las personas no se lo tomarán de la misma manera: habrá personas que se queden para siempre en el primer o segundo escalón. El gran desafio de esta teoría, es sin duda alguna, llegar al tercero. Se dice que cuando alguien consigue llegar a este escalón, su vida será una mágica aventura, en la que vivirá en el presente.

Estos tres escalafones de la evolución personal son:

  1. Sufrir. «¿Por qué Dios no se apiada de mi?», «¿Por qué las personas son tan malas?», «¿Por qué me tiene que pasar esto a mi?». Esta forma de pensar cierra todas tus posibilidades de crecer. Hace que te encierres en un círculo vicioso de tristeza, del que rara vez escapas durante tu vida.
  2. Aprender de las derrotas. Es la mentalidad de «¿Qué puedo aprender de esto que me está pasando?», «¿Qué puedo hacer al respecto?». Superas la mentalidad de sufrir y comienzas a crecer. Pero este escalón solo es una verdad a medias. Si te quedas en él, serás una luchadora incansable que se enfocará en el éxito desde el punto de vista social: dinero, casa, familia, etc. Y tarde o temprano durante tu vida, en especial cuando estés a punto de llegar a la vejez, te darás cuenta que has estado pedaleando en el vacío «¿Qué sentido tiene todo lo que estoy haciendo? Algo me falta».
  3. El propósito de tu vida. Llegarás a ver tu vida, no como un mero accidente, sino como una misión de vida que tienes que llevar a cabo. Cuando llegues al tercer escalón, el éxito social será secundario para ti. Al contrario de las personas que están en el escalón 1 y 2, que se enfocan en recibir, cuando estés en el escalón 3, te concentrarás en únicamente en dar.

A mí particularmente me encantó esta teoría de los 3 escalones… y del sentido que le da a la vida. Y es que si pensamos, todo en este mundo está en movimiento -incluidos nosotros mismos-. Por lo que en un momento o en otro, nuestra rectitud pasará a tener curvas, nuestro cielo soleado se llenará de nubes, y nuestra persona tendrá la oportunidad de evolucionar. Y esto debemos de aplicárnoslo a diario, junto con nuestras cremas y productos varios -permitidme recordárselo de manera muy especial a dos mujeres llamadas M. José y a Bea-. Y es que, en esta vida en muy importante saber que:

«Todo en la vida te puede sorprender… si sabes con qué ojos la has de mirar» 

Imagen | flickr

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