La igualdad en el trabajo incrementaría la productividad de las empresas

¿Quién dijo que invertir en igualdad no es invertir en las empresas? Te mostramos sorprendentes datos que deberían hacer que las compañías invirtiesen en ello más a menudo.

Equality between men and women

No es la primera vez que a nuestro blog traemos el tema de la igualdad de género en el trabajo. En realidad, soy una firme defensora de la necesidad de cambiar conciencias, y con esas conciencias cambiar una sociedad que por mucho que nos empeñemos en definir como igualitaria, se muestra completamente patriarcal. Hace poco te comentaba cuántos años faltaban para lograr esa equidad laboral. Ahora, algunos expertos aseguran que podrá llegar dentro de dos generaciones. Pero, ¿debemos cruzarnos de brazos esperando a que sean los jóvenes los que cambien el futuro? Yo creo que no. El presente también debe ser de las mujeres actuales.

El diario El País ha publicado recientemente una entrevista a Monique Morrow, directiva de Cisco, que hace reflexionar sobre el tema. En realidad, esta gran mujer aboga por la apuesta total por la equidad empresarial. Y eso implica no solo que las mujeres cobren igual que los hombres, sino también asumir que ellas puedan tener más a menudo el mando, o el hecho de que la maternidad ha de ser algo positivo, para la empresa y para la sociedad. Esta directiva calcula que si realmente se apostase por la igualdad laboral, el PIB mundial se incrementaría, y se generarían 8 billones de beneficios para las empresas.

La igualdad de género requiere de un cambio de filosofía de empresa

Tal y como explica la entrevistada, no se trata de aprobar leyes o políticas que luego tienen una difícil implantación, o que prácticamente no se cumplen. Se trata de cambiar desde dentro. Las empresas tienen que comenzar a entender que el bienestar de sus trabajadores implicará un mejor rendimiento del trabajo que realizan en la empresa. Esto incrementará su productividad. Por lo tanto, si a una mujer se la coloca en igualdad de condiciones frente a un homólogo masculino, pero iguales de verdad, lo más probable es que la empresa empiece a notar los beneficios desde el primer día. Y eso es bueno para las dos partes, el trabajador y la empresa.

Mucho se habla hoy en día de las políticas de conciliación laboral, pero la realidad es que son escasas. Las mujeres que no pueden, o no quieren ser madres ya son el 35% de la población total de los países desarrollados, y esto se produce porque la sociedad nos obliga a elegir entre tener hijos y ejercer las carreras profesionales. Esto no debería ser así. Se está desperdiciando el gran talento de las mujeres. Se las está menospreciando. Y además, se está fomentando una sociedad mucho menos justa, más vieja, y con menos capacidad de innovación en el futuro. Hay que tomar conciencia de ello. Y no basta con que el debate sea público. Este ha de ser interno, cada organización debe buscar mejorar la sociedad en la que se implanta. Solo así conseguirá obtener de ella el máximo beneficio económico.

Las mujeres queremos coexistir

Lo cierto es que me gustó uno de los conceptos de la directiva de Cisco. Más que igualdad, ella habla de neutralidad. Y es que de lo primero que debemos tomar conciencia es de cómo se comporta la sociedad en la que vivimos. La igualdad no es lo mismo que la neutralidad. Simplemente se trata de ser neutros ante cualquier persona con la que nos encontremos. Será igual que nosotros, independientemente de que sea mujer, hombre, tenga distintas tendencias sexuales, el color de su piel, o cualquier otra variación posible. Estaríamos hablando de una sociedad libre de prejuicios. Una sociedad casi ideal. Y si bien eso no se construye de hoy para mañana, hay que empezar por algún sitio.

Aunque nuestra neutralidad no pueda cambiarlo todo de la noche a la mañana, mostrar este comportamiento podrá hacer que otros reflexionen. Por ejemplo, si hay niños en casa, los pequeños pueden jugar con lo que quieran, independientemente de su género. También todos ellos deben ser responsables en las tareas de casa. No vale eso de que las niñas sí y los niños no. Lo mismo en cuanto a la educación. Ellas y ellos han nacido para ser libres, y eso debe comenzar por la educación que reciben en casa. Está demostrado que estos niños, cuando crecen, reproducirán los comportamientos de la infancia. ¿Te imaginas qué pasaría si cada uno de nosotros pudiese aportar su granito de arena de este modo?

Foto: © Gajus-Images

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